Hoy te vamos a contar una hipócrita historia de “inclusión” y balas de plomo. El Grupo Benetton: los hermanos Carlo y Luciano Benetton son dueños de 900 mil hectáreas en Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Sí, 900 mil hectáreas. Unos 9 mil km2. El tamaño de un país como Chipre o dos veces Trinidad y Tobago.

Mirta Curruhuinca denunció que en Chubut, más precisamente en Cushamen, en el territorio imperial de Benetton, en la Lof Kurache, “ayer andaban puesteros de la estancia “Cia. Tierras del Sud, Benetton”, quienes empezaron a disparar a un integrante de la comunidad que andaba arriando los animales que tenemos a cargo”.
“Hoy, hace unas horas, volvió a pasar. Suponemos que son parapoliciales porque andaban armados, le tiraron a quemarropa a un integrante de la comunidad; lo llamaban por su nombre. Es muy grave lo que está pasando. Suponemos que es parte de la persecución que se está dando. Como no han podido avanzar judicialmente, La Compañía, la Estancia, está haciendo estas maniobras. Sabemos que siempre las hacen. Usan los parapoliciales para amedrentar”.
“Un integrante de la comunidad recibió un tiro en la campera, lo salvó la campera porque andaba con bastante ropa. No le llegó al cuerpo porque los Ngen Mapu nos están cuidando. También tenemos el Feyentun, la fuerza de los espíritus que también nos acompañan en esta lucha: por eso mismo no hay un herido de bala”.
“Pedimos que el que se pueda acercar a la comunidad, trate de acercarse para acompañar, para visibilizar esta situación que está pasando en la Lof Kurache, con la persecución parapolicial que está pasando. Nosotros estamos dentro del territorio. Tenemos animales a cargo. También arriamos animales de nuestros vecinos, porque siempre -dos por tres- los están llevando presos. Nos están hostigando de esta manera”.
“Estos parapoliciales eran gente entrenada. Suponemos que estaban tratando de llegar a la casa porque habían dejado todos los caballos arriba, en un lugar, e iban bajando a pie. También andaban con chaleco antibalas, así que suponemos que son policías, porque estaban bien entrenados”.
“Hacemos un llamado a que la gente que se pueda acercar y acompañar, lo haga. Precisamos visibilizar esta situación”. En el norte, como en el sur, los Estados provinciales, en connivencia con empresarios privados, y con la vista gorda del Gobierno Nacional, hay bandera verde para la cacería y persecución de los pueblos originarios que reclaman por sus territorios ancestrales.
Fuente: Revista Cítrica
