La reciente decisión del Gobierno nacional de ratificar en la presidencia del INTA a Mariano Bronzovich encendió las alarmas entre los trabajadores del organismo en Bariloche. Así lo expresó Paula Ocariz, Jefa de la Agencia de Extensión Rural Bariloche, quien advirtió que la medida refuerza a los mismos sectores que impulsaron intentos de recorte y achicamiento en los últimos meses.
“En principio no es una nueva autoridad: se refrendó el cargo de Bronzovich en la presidencia de INTA. Es la misma persona que estuvo en todo este proceso de intento de desguace, de reestructuración, de despidos, de retiro voluntario y de cierre de agencias”, remarcó Ocariz en diálogo radial.
La referente explicó que, junto con la continuidad de Bronzovich, se designó un nuevo vicepresidente proveniente de la Sociedad Rural Argentina y se reincorporó a Beatriz Giraudo como vocal del Consejo Directivo Nacional.
“Esto fortalece a quienes gobiernan la institución desde lo político. Son cargos elegidos por el Poder Ejecutivo para hacer modificaciones que en su momento se intentaron de forma ilegal”, señaló, y agregó que la medida “vuelve a poner a la conducción en manos de quienes no creen en este INTA”.
Riesgo de un INTA menos federal
Para Ocariz, este esquema de conducción podría derivar en un modelo más concentrado en la zona núcleo sojera, dejando de lado el trabajo territorial y la mirada federal que históricamente caracterizó al organismo.
“Es un INTA más débil en términos de territorialidad y de federalismo, más acotado a la mirada del núcleo sojero, los que hoy están siendo beneficiados con las bajas de retenciones y las decisiones que favorecen a las grandes empresas transnacionales. Quieren una institución reducida y orientada al gran agronegocio”.
Sueldos por debajo del mínimo y fuga de profesionales
La situación laboral agrava el escenario. Según datos de ATE citados por Ocariz, los salarios se encuentran por debajo del mínimo, lo que provoca retiros voluntarios y renuncias.
“Ya se fueron 300 compañeros con un primer retiro voluntario. Es probable que, si se vuelve a convocar, se vaya otro tanto. Eso impactó en laboratorios, en áreas de mantenimiento y en la capacidad de sostener el funcionamiento básico de los edificios”, detalló.
La falta de recursos empuja a muchos trabajadores a buscar ingresos extras o migrar al sector privado, incluso al exterior.
“Te diría que el 50% de quienes trabajamos en INTA Bariloche tenemos otro ingreso fuera del horario laboral. Hay profesionales con doctorado que salen de acá y prenden una aplicación de delivery para llegar a fin de mes”, graficó Ocariz, y agregó que también existe una “fuga de cerebros” hacia otros países.
“Una persona que se formó en una institución del Estado, que debería volcar ese conocimiento en el país, termina generando ingresos para el exterior o para empresas privadas”, lamentó.

El «Feriazo» pasado como un reclamo
Estrategias para visibilizar el conflicto
En este contexto, los trabajadores analizan cómo visibilizar su reclamo. Ocariz adelantó que podrían replicar el “feriazo” que realizaron en otras oportunidades, con el objetivo de acercar la problemática a la comunidad.
“Queremos ver por dónde viene la línea de decisión. Pero seguramente, para visibilizar, haremos algo parecido al feriazo, que fue la forma de mayor llegada a la población y que nos permitió cobijar a otros sectores que también la están peleando”, anticipó.
La referente subrayó que la defensa del INTA no es un reclamo aislado, sino que forma parte de una lucha más amplia por el rol del Estado:
“Tratamos de acompañar la asamblea de jubilados, al hospital, la marcha de las universidades, porque entendemos que todo forma parte del mismo paquete de vaciamiento del Estado como actor de transformación y de garantía de derechos básicos”.
