Tal como se había anunciado desde el la Coordinadora del Parlamento Mapuche-Tehuelche de Río Negro, ayer, martes, los padres de Rafael Nahuel, en un receso durante el juicio por la muerte de su hijo, salieron de los tribunales federales de General Roca y hablaron brevemente frente a la gente que acudió al lugar.
“Soy mamá de Rafael Nahuel”, se presentó Graciela Salvo, para enseguida, ante la ausencia presencial de los integrantes de la Agrupación Albatros imputados, que siguen la acción judicial por Zoom, reclamar: “Estamos disconformes de que no se les ordene a los prefectos que den la cara”.
A esos miembros de Prefectura los calificó como: “Asesinos de mi hijo”, y resaltó: “Destruyeron a una familia”.
“Fueron, entraron en la comunidad, dispararon y mataron a una persona. Tendrían que estar dando la cara, como nosotros, que tuvimos que viajar desde Bariloche, sabiendo la situación de la familia, que no tenemos los medios para venir hasta acá”, añadió.
En tanto, el papá de Rafael, Alejandro, manifestó: “Dicen que mi hijo estaba armado… Las únicas armas eran el machete, el hacha y la motosierra para cortar leña”.
En el momento en que los padres del fallecido hablaron ante quienes se acercaron a apoyarlos, también dijo unas palabras uno de sus abogados, de la regional barilochense de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Rubén Marigo, quien resaltó: “No sabemos qué va a pasar, cuál será la respuesta de la Justicia federal, pero queremos que, en un juicio oral y público en serio, conozcan lo que pasó, que acá no hubo un enfrentamiento, sino un asesinato por la espalda y dos compañeros más que fueron heridos (en referencia a Johana Colhuan y Gonzalo Coña). Ciento treinta proyectiles encontrados en el lugar del hecho lo demuestran. No hay una sola bala que no pertenezca a los prefectos”.
Marigo, además, realizó una interpretación del hecho de que los padres de Rafael deban viajar para presenciar el juicio y afirmó: “Que tanto Tito como Graciela tengan que trasladarse a aquí, justamente, a General Roca -flor de nombre, el responsable del genocidio del pueblo mapuche-, significa una clara limitación a los accesos a la justicia”.
En tal sentido, apuntó contra una modificación con respecto a lo que se había planteado en un primer momento: “De cinco días por semana que teníamos para hacer el juicio, los han reducido a dos, lo que significa no sólo que se alargará, sino también que se incrementarán los gastos”, sostuvo.
“Es mucho más fácil, económicamente, que tres jueces se trasladen a Bariloche, en vez de nosotros, y fundamentalmente las víctimas, tener que venir a Roca”, resaltó, ante la negativa de que el juicio se realice Bariloche.
Más allá de eso, insistió: “Nosotros tenemos que probar que no hubo un enfrentamiento, sino un asesinato a mansalva por la espalda de Rafael Nahuel, mientras escapaba hacia arriba del cerro”.
