En el marco de la conmemoración por su primer aniversario en el poder, el presidente Javier Milei reveló significativos planes para seguir reduciendo la estructura estatal.
«La motosierra profunda«, como lo denomina, apunta a auditar minuciosamente cada rincón del gasto público para dirigir al Estado argentino hacia una era de eficiencia y ahorro. Este esfuerzo,sostiene el mandatario, no solo es un ejercicio de responsabilidad fiscal, sino también una obligación moral hacia todos los contribuyentes.
Milei dejó claro que cada función del Estado que no se alinee con las mandatorias funciones esenciales será recortada. Esto incluye la eliminación de varias entidades estatales percibidas como redundantes o injerentes. En palabras del Presidente, estas acciones son necesarias para «legar un Estado más chico, más accesible, y menos costoso» para los argentinos.
Milei sostuvo que en el año electoral profundizará su «programa de ajuste«, a diferencia del resto de los gobiernos que, en esas ocasiones, «se dedican a aumentar el gasto público».
«Vamos a hacer una reforma impositiva, una reforma previsional, una verdadera reforma laboral; una reforma a las leyes de seguridad nacional, una profunda reforma penal, una reforma política, y otras tantas reformas que el país se debe hace décadas», detalló.
El énfasis de las reformas, argumentó Milei, es no solo ajustar cómo operan las finanzas públicas, sino también cómo se perciben por los ciudadanos. En su lectura, este cambio no se refiere exclusivamente al equilibrio de números en un presupuesto, sino a construir un Estado con capacidades limitadas pero eficientes, capaz de centrarse en el servicio a sus habitantes.
Algunos sectores critican los planes del presidente tildándolos de poder provocar un significativo impacto negativo en el empleo público. Sin embargo, hay quienes están a favor y sostienen que estos cambios son necesarios, aún si resultan incómodos, como una manera de modernizar estructuras tradicionales que han generado ineficiencias persistentes.
