Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva aérea contra Irán, completando así la décima noche consecutiva de bombardeos en Medio Oriente. La operación fue confirmada por el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM), que aseguró que los ataques apuntaron a instalaciones militares estratégicas utilizadas por Teherán.
Según informó el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM), los bombardeos destruyeron centros de comando, sistemas de defensa aérea y plataformas de lanzamiento de misiles y drones. Las autoridades norteamericanas detallaron que también atacaron capacidades marítimas vinculadas a los recientes asaltos contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz.
El objetivo principal de Washington es reducir la capacidad militar iraní para amenazar una de las rutas marítimas e hidrocarburíferas más importantes del mundo. El Pentágono justificó la continuidad de la ofensiva como una medida de protección indispensable para el comercio global.
Esta nueva oleada de ataques se produce en un contexto de fuerte fricción entre ambos países. En los últimos días, Irán ejecutó agresiones con misiles y drones contra los aliados de Washington en la región, provocando víctimas mortales y decenas de heridos entre las fuerzas estadounidenses desplegadas.
Pese al incremento de las operaciones bélicas, por el momento no existen señales de una tregua. Mientras continúan los ataques y las represalias, distintos actores internacionales mantienen gestiones diplomáticas para intentar frenar un conflicto que amenaza con extenderse a toda la región.
