Por Sebastián Cazón
En la previa de la reunión de Gabinete que lo tendrá como protagonista, Manuel Adorni reiteró que no brindará explicaciones públicas sobre su patrimonio. “Cualquier cosa que diga se puede tomar como que tengo la intención de obstruir a la Justicia”, argumentó, y evitó precisar cuándo presentará su declaración jurada. El planteo del vocero choca de lleno con la denuncia realizada por la diputada Marcela Pagano, quien lo acusó de intentar “apretar” a un testigo. Según consta en el expediente, el funcionario se comunicó con el contratista Matías Tabar minutos antes de que declarara sobre las refacciones en su casa de country y le ofreció asistencia de su equipo. Para Pagano, esa maniobra representó una interferencia concreta y, por eso, pidió su detención. Aunque el escándalo no cede, Javier Milei ya anticipó que está dispuesto a hundirse con Adorni. “No lo voy a ejecutar”, repite el Presidente. El veredicto volverá a escucharse este viernes en la Casa Rosada, frente a todo el Gabinete. La advertencia responde al efecto cascada. El apuntado hoy es Adorni, pero mañana podría ser cualquiera de ellos. “Entregarlo”, según la lógica mileísta, implicaría admitir una señal de debilidad. Ministros y legisladores piensan exactamente lo contrario. Expresan su preocupación por el daño que el caso le provoca a la gestión y reclaman la expulsión del funcionario.
Adorni juega con un tiempo que no tiene. Amparado por los hermanos Milei, dilata la presentación de su declaración jurada mientras avanza con rapidez la investigación por presunto enriquecimiento ilícito. Pese a los cuestionamientos políticos y al creciente malestar interno, el vocero se tomará varias semanas más para informar su situación patrimonial ante la Oficina Anticorrupción. “No quiere cometer un error que le traiga problemas en tribunales”, indican en su entorno. Anoche, Adorni aseguró que lo hará antes del 31 de julio, la fecha límite, aunque no especificó cuándo. Lo cierto es que trabaja con contadores y abogados para justificar la adquisición del departamento en Caballito, la casa en el country Indio Cuá, la pileta climatizada, la cascada y los múltiples viajes al exterior. Son operaciones que, como mínimo, sumaron USD 800.000. Se trata de gastos y compromisos difíciles de explicar con un salario que permaneció congelado en 3.500.000 pesos.
El vocero tuvo ayer una nueva oportunidad para aclarar su evolución patrimonial, pero volvió a refugiarse en respuestas evasivas. “No puedo porque, al estar bajo investigación judicial, cualquier cosa que yo diga se puede tomar como que tengo la intención de obstruir la justicia. Y no lo voy a hacer. Y no me importa la carnicería mediática en la que me metieron, porque no lo puedo hacer”, sostuvo en una entrevista con Neura y se amparó en su cargo de jefe de Gabinete. “Voy a hablar cuando la Justicia ya haya aclarado todo”, agregó para esquivar definiciones. Sin embargo, no existe ningún impedimento legal que le prohíba dar explicaciones sobre su situación. “Adorni sabe perfectamente que decir la verdad tanto en los medios como en la Justicia no entorpece de ninguna manera el funcionamiento de la causa”, respondió Pagano en diálogo con Página/12. La diputada además subrayó que el Código Procesal Penal le permite a un imputado presentarse espontáneamente en tribunales para demostrar su inocencia. “Si tiene todos los papeles al día, ¿por qué espera tanto?”, preguntó.
A principios de semana, Pagano acusó al jefe de Gabinete, justamente, de intentar tergiversar la declaración del contratista que refaccionó la casa del country. Se filtraron supuestos chats entre el funcionario y el contratista Matías Tabar poco antes de su declaración en tribunales: “Podés contar conmigo para lo que necesites. Tenés todo mi apoyo. Te van a estar llamando de mi equipo. El abogado”. En otro tramo, Adorni insistió con su ofrecimiento: “Bueno, habíamos quedado que si necesitabas mi ayuda”, mientras que Tabar respondió que le recomendaron cortar por completo el contacto entre ambos. Asimismo, contó que en las últimas horas consultó en la Justicia si ya concluyó el peritaje sobre su teléfono celular, una prueba clave en la investigación. Según explicó, le respondieron que “todavía no terminaron con las tareas”.
Una situación similar atravesó Vanesa Tossi, la empleada que le vendió a Marcelo Grandío los pasajes del jet privado que llevó a Adorni a Punta del Este. En su declaración, la testigo relató la insistencia casi desesperada del conductor de la TV Pública por contactarse con ella. Dijo que, después de que se conociera el escándalo, la llamó en reiteradas oportunidades. Contó que lo notó nervioso y que en un momento dejó de atenderlo. El nivel de ansiedad fue tal que Grandío la llamó y le envió mensajes durante la audiencia. “¿Vane, estás? ¿Te llamo?”, le preguntó. No hubo respuesta. Minutos después se despidió: “Bueno, todo bien! Saludos”. Más tarde no aguantó y volvió a escribirle: “Si querés llamame”. Todo quedó asentado en el acta.
El “Riesgo Adorni”
La brújula de Bullrich no falla. Cuando la exministra de Seguridad detecta debilidad, acelera. Y así ocurrió. El lunes, por teléfono y desde Chile, le dijo a Milei: “Tenemos que terminar con esto cuanto antes”. “El proyecto es más importante que las personas”, le reprochó al mandatario en privado. Le explicó que no era una cuestión personal, pero que debían “correr” a Adorni. El miércoles, en televisión, fue más sutil: le exigió al jefe de Gabinete que justifique su patrimonio para continuar en el cargo. “Si tiene todo probado, esa prueba tiene que ser inmediata. Necesitamos dejar de discutir esta situación que él dice que tiene solucionada”, lanzó. Este viernes, en la reunión de Gabinete, insistirá con el mismo planteo. Su principal argumento es que los bloques aliados paralizan el funcionamiento del Senado a raíz del escándalo.
El movimiento de Bullrich despertó la furia de Karina Milei, que sabe que detrás de esas palabras se esconden ambiciones personales. El mensaje fue interpretado como un desafío explícito a la secretaria general de la Presidencia. En Casa Rosada le reprochan haber hecho pública su postura y ni siquiera haberle avisado al mandatario. Ante la furia de su hermana, Milei se vio obligado a salir a hablar en televisión. “No se va ni en pedo”, prometió. Visiblemente alterado, buscó minimizar las declaraciones de la senadora, al señalar que simplemente “spoilearon” la intención del jefe de Gabinete de presentar cuanto antes su declaración jurada. Un argumento, a todas luces, falaz.
Adorni, anoche, siguió el mismo libreto y fingió demencia. “Pato es una fenómena. Espoileó algo que todo el mundo sabía”.
Fuente: P12
