La actividad industrial volvió a mostrar signos de debilidad durante mayo. De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción manufacturera cayó cerca de un 5% en comparación con el mismo mes del año anterior y retrocedió un 0,8% respecto de abril, reflejando un escenario de recuperación todavía inestable para el sector. 

El relevamiento, confeccionado a partir de indicadores sectoriales, consumo energético y consultas empresariales, mostró un comportamiento dispar entre las distintas ramas fabriles. Mientras algunas actividades registraron mejoras mensuales, desde la entidad sostuvieron que el desempeño general continúa condicionado por una demanda interna débil y una recuperación que aún no logra consolidarse.

Entre los sectores que exhibieron una evolución positiva se destacaron la construcción y la industria automotriz. Los despachos de cemento aumentaron 3,5% frente a abril, mientras que la producción de vehículos mejoró 2,2% en el mismo período. También mostraron un mejor desempeño relativo la molienda de oleaginosas, la refinación de petróleo, la fabricación de motocicletas y la industria farmacéutica. 

No obstante, el informe remarcó que gran parte del entramado manufacturero continúa operando por debajo de los niveles de años anteriores. Los rubros más afectados siguen siendo aquellos vinculados al consumo interno. El sector textil registró una caída interanual de 22,2%, mientras que indumentaria, cuero y calzado retrocedieron 15,9%, en un contexto de menor poder adquisitivo.

La producción de maquinaria y equipos también permaneció en terreno negativo, con una baja interanual de 20,2%, impulsada principalmente por la menor fabricación de maquinaria agrícola. En la misma línea, otros indicadores tampoco lograron revertir la tendencia: la actividad metalmecánica cayó 1,4% respecto de abril y la producción de bebidas retrocedió 3,1% en la comparación mensual.

Por último, la demanda de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales disminuyó 2,1% frente al mes anterior y las exportaciones hacia Brasil retrocedieron 7,6%. En ese contexto, desde la UIA sostuvieron que la combinación de un consumo interno debilitado, la mayor competencia de las importaciones y un comercio exterior con menor dinamismo continúa condicionando la evolución de la actividad. 

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