Por Sebastián Núñez*

Un nuevo caso confirmado de Covid-19 en nuestra región y aparecen nuevamente reacciones que se generalizan en una misma repetición, buscar la culpabilidad de aquel que tiene el virus.

El concepto de Comunidad no es menos que un ideal. Aquellos que trabajamos en este campo no podemos pensar con ingenuidad nuestra práctica creyendo alcanzar un imposible, pero sí lograr mantener la tensión que genera la pregunta sobre ¿qué es una comunidad? O mejor aún ¿cómo es nuestra comunidad?

Desde hace varios años que le escucho hacer un viejo chiste a un compañero de cátedra (de trabajo en APS ayer) siempre que trabajamos el concepto de Comunidad, y que puede hacernos pensar la compleja relación de lo que es una comunidad sobre las coordenadas del Deseo y el Goce. El chiste siempre aparece cuando comenzamos a trabajar los ideales religiosos como conformadores de lo social y caemos en “no desearás a la mujer de tu prójimo” a lo cual agrega “ni a tu prójimo”. Este chiste a la luz de la época se ve cada vez más machista y homofóbico. ¿Por qué no se podría desear al prójimo mismo? O ¿dónde está la pregunta por lo que desea la mujer de éste? Y junto con uno de los mandatos del cristianismo como es “amar al otro como a uno mismo”, nos permite quizás hacer un breve intento de pensar la reacción frente al Covid-19.

Planteemos un inicio, pensemos que amor, deseo, goce y otro pueden ser coordenadas para pensar la comunidad. Y que goce, Covid-19 y otro, también. En un mail Alicia Stolkiner nos invitaba a pensar que parte de la reacción que había frente a los agentes que se habían vuelto embajadores del virus, como eran los diagnosticados por esta enfermedad y los/as agentes de salud recibían la misma agresividad por parte de la sociedad; era en este “ser representantes visibles” de lo invisible (el virus) que se transformaban en un enemigo del cual poder defenderse y de atacarlo (que como sabemos desde el futbol puede ser una defensa eficaz). ¿Pero cómo se ataca al diagnosticado de Covid-19? La primera reacción que se lee, y que vuela a velocidad de las redes sociales, se puede ver en las reacciones previas e inmediatas al diagnóstico del virus, donde se pone en cuestión las formas del goce del infectado.

La pandemia nos ha puesto en un lugar sin muchos antecedentes: medidas globales, simultaneas y de duración indeterminada de confinamiento y restricción de la libertad como respuesta a una enfermedad nueva. Estas restricciones son las que toda la población ha padecido; y es este último término el que nos llama a pensar desde la salud mental la cuestión, el padecimiento subjetivo que implica la pandemia. Como ya nos advirtió Freud hace más de un siglo, nadie renuncia a una satisfacción de buen grado, y también sabemos que esa renuncia clama permanentemente por volver a instaurarse. Ahora bien, la privación de aquello que nos gusta hacer implica un goce, y al goce (si bien es un concepto complejo) lo podemos pensar como la satisfacción que hay más allá del placer de algo en sí.

El suponer que el otro hace lo que nosotros debemos privarnos, también implica un goce, el peor de todos, porque suponemos un goce al otro que nos está impedido a nosotros. Esta idea del goce del otro está presente por ejemplo en toda fantasía que implica el chisme. ¿Qué es el chisme sino la realización en la fantasía de aquello que el chismoso no puede realizar? Y en pos de esto que en el goce del otro está el peligro del Covid-19; en ese disfrute del que me veo privado y el otro no, está su merecimiento de la enfermad y la razón por la cual nos pone en peligro a todos.

Esta forma de pensar lo que nos toca atravesar es quizás lo que describa la reacción que se da en muchos lugares del país, pero que ha sido la que se reitera ante toda nueva confirmación de caso.

Sumados a regionalismos, endosamientos de enfermos y centros de salud, se nos quita la perspectiva de pensar la complejidad de vivir con el otro. Quizás más que nunca de vivir con el miedo del goce del otro y la angustia a la muerte encarnada en un nuevo nombre Covid-19.

Agradezco la colaboración en la edición y aportes a Marianela Magadan y al artista de Puerto Madryn Yagui por permitirme ilustrar estas ideas con su obra. ( https://www.facebook.com/yaguiart.yagui )

*Lic en psicología. Esp. doc. Univesitaria.
Coord. Area Externa de Salud Mental
Coord. Residencia Interdisciplinaria Salud Mental Comunitaria Hospital Regional de Comodoro Rivadavia

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