En el marco de las jornadas abiertas que está llevando adelante el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma), en Pasaje Gutiérrez 1415, los chicos de establecimientos escolares de Bariloche y la zona, que acuden en gran cantidad, pueden, además de realizar distintos talleres, interactuar con investigadores que les cuentan sus especialidades y para qué sirve su trabajo.
Uno de ellos es Mariano Tonini, del Conicet, quien se desempeña precisamente en el Inibioma, más allá de que sus tareas lo llevan a diversos sitios de la región para trabajos en campo. “Estudio los mecanismos físicos que generan la circulación en los lagos y en el mar”, explica, ahondando: “A partir de que surge algún tipo de problemática, como contaminación o algo vinculado a una especie a la que es necesario brindar conservación o protección, se analiza la parte física, que, en general, tiene bastante vínculo con la cuestión biológica”.
El investigador menciona, como ejemplo, lo que realiza en el mayor espejo de agua de Bariloche: “El lago Nahuel Huapi es complejo, por su gran tamaño. Recién estamos empezando a tomar dataciones, como mediciones en algunos lugares. El principal interés que tenemos es entender cuál es la circulación en cada uno de sus brazos, ya que cada sitio posee patrones distintos. Por ejemplo, si quisiéramos estudiar el tiempo de residencia, que es cuánto puede permanecer un contaminante en un lugar, necesitamos saber este tipo de movimientos, para así comprender cómo impactaría en la ciudad o en el Río Limay algo que se suelte en alguno de esos brazos”.
Acerca de su labor, expresa: “Tratamos de analizar ese tipo de cuestiones a través de datos que obtenemos yendo y midiendo en el agua, con diferentes equipos, las corrientes, temperatura, oxígeno… Y, por otro lado, hacemos modelos numéricos, que son simulaciones numéricas similares a las que se hacen para el pronóstico del clima, pero para el agua”.
Igualmente, su área de trabajo no se limita al perímetro de la ciudad, sino que suelen requerir sus conocimientos en otras zonas. Por ejemplo, en Neuquén. Al respecto, cuenta: “Estamos examinando el lago Caviahue, que tiene una forma de herradura. Ahí analizamos la conexión entre los dos brazos, más el aporte del volcán Copahue”.
De tal modo, detalla: “Es un lago ácido, bastante particular. Existe interés acerca de su funcionamiento interno, ya que el agua posee propiedades curativas. Debido a eso, el lugar se utiliza con fines turísticos y medicinales”
Mariano indica que ese sitio origina tratamientos en enfermedades de piel y respiratorias: “Hay un centro de salud que funciona dentro del complejo Caviahue-Copahue, donde las personas van y siguen diversos cuidados”, dice, precisando que, justamente, “la acidez y las propiedades del lago están vinculadas con el agua que ingresa por el volcán”.
Más allá de estas labores en espacios lacustres, el investigador ha llevado adelante tareas en el océano Atlántico. Así, narra: “Hice muchos estudios en los golfos norpatagónicos. Por ejemplo, con los tipos de impacto de hidrocarburos sobre el mar”.
De esa manera, remarca que en el Inibioma “las líneas temáticas de estudio no son sólo locales, sino también transversales”.
Todo esto se lo comenta a aquellos chicos que se acercan a consultarle acerca de su trabajo, siempre tratando de adaptar la información a la edad del interesado.
Cabe resaltar que el viernes será la última jornada de la edición de este año de la propuesta Inibioma Abierto, que se está desarrollando bajo el lema «Ciencia en Acción: el futuro tiene tu huella».
