En un contexto marcado por el deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo en Argentina y distintos informes que hablaron sobre esto el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el Gobierno de Javier Milei se dispone a reabrir la sala de periodistas de la Casa Rosada tras diez días de cierre, una decisión inédita en la historia argentina.
La reapertura, anunciada para este lunes, llegaría con restricciones de acceso y circulación y con incertidumbre sobre la realización de una conferencia de prensa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien podría postergar su exposición para el martes.
Un contexto marcado por la tensión con la prensa
El cierre de la sala de periodistas —que permaneció clausurada durante diez días— se convirtió en uno de los episodios más simbólicos de la escalada de tensión entre el Gobierno y el periodismo.
La decisión se tomó luego de que el Ejecutivo argumentara cuestiones de “seguridad”, aunque no existía una orden judicial que lo exigiera. Durante ese período, se limitó el acceso de los trabajadores de prensa a uno de los espacios clave para la cobertura de la actividad oficial.
Ahora, si bien se confirmó la reapertura, el acceso estará limitado a horarios específicos y a espacios previamente habilitados, lo que abre interrogantes sobre el nivel real de libertad de circulación dentro de la Casa de Gobierno.
En ese escenario, la eventual conferencia de Adorni aparece como un intento del Gobierno por retomar la iniciativa en la agenda pública, aunque llega en medio de cuestionamientos y con un antecedente reciente de tensión con periodistas durante sus últimas intervenciones.
FOPEA: récord histórico de ataques a la prensa
El contexto en el que se da esta situación no es aislado. Según el informe anual del FOPEA, presentado en el marco del 3 de mayo, 2025 registró el mayor número de ataques a la libertad de expresión desde que se realiza el monitoreo.
En total, se contabilizaron 278 casos de agresiones a periodistas, un incremento del 55% respecto del año anterior y el nivel más alto desde 2008.
El dato más relevante es que el 42% de esos ataques tuvo como autor al propio presidente Javier Milei, lo que consolida al poder político como el principal foco de agresión contra el periodismo en el país.
El informe también advierte sobre el crecimiento de la violencia en entornos digitales, donde predominan las descalificaciones, estigmatizaciones e intimidaciones, muchas veces amplificadas desde redes sociales.
Más ataques, más judicialización y menos acceso
Entre los datos destacados, FOPEA señala un aumento significativo en distintos tipos de agresiones:
- 139 casos de discursos estigmatizantes
- 58 ataques a la integridad de periodistas, incluidos episodios físicos
- 20 demandas judiciales contra trabajadores de prensa, una cifra inédita desde el regreso de la democracia
- 28 restricciones al acceso a la información
- 10 casos de censura
Además, el informe alerta sobre un fenómeno creciente: el impacto de estas agresiones en el ejercicio cotidiano del periodismo y en el derecho de la sociedad a acceder a información.
Un escenario abierto
La reapertura de la sala de prensa y la posible conferencia de Adorni se inscriben en este contexto más amplio, donde la relación entre el Gobierno y los medios aparece atravesada por tensiones crecientes.
Mientras tanto, el informe de FOPEA pone números a una percepción que ya se instaló en el debate público: el deterioro del clima para el ejercicio del periodismo en la Argentina y su impacto directo en la calidad democrática.
