Por Ayelén Berdiñas
El evento “Experiencia Endeavor Sub20″ reunió a 12 mil jóvenes de escuelas secundarias públicas y privadas de la Ciudad en el Movistar Arena. Con el lema “Lo que no existe podemos inventarlo”, dieron exposiciones sobre emprendedurismo y negocios. Cuando llegó el turno de Ariel Sbdar, el empresario que apoyó abiertamente la criptoestafa $LIBRA -Co-Fundador y CEO de Cocos- fue abucheado por miles de jóvenes en rechazo a su participación como orador.
Todo sucedió cuando chicos y chicas de distintas escuelas descubrieron durante el evento los posteos del emprendedor apoyando la criptoestafa y al Presidente Javier Milei, y decidieron manifestar colectivamente su descontento. “¡Yo con $LIBRA no tengo nada que ver!”, alcanzó a decir el empresario en el momento, pero todavía tiene publicados sus tuits celebrando la estafa. Se terminó yendo enojado y dejó trunca su exposición.
Con los cánticos “La Patria no se vende”, se desató un intercambio entre él y los espectadores que mostraron así su desaprobación a la mirada política política y empresarial del disertador. Nervioso, Sbdar sostuvo un tenso cruce con la audiencia cuando le nombraron el caso $LIBRA. “Está bien que te pongas mal si te abuchea un estadio. Pero fue realmente increíble como se enojó con chicos de 17 años y se fue”, narró el estudiante Fidel Mellado Ezquerro a Página/12.
Sin mencionar que la grieta a la que hace alusión es una estafa conocida por todo el país, el empresario publicó luego su “descargo” en redes. Allí intentó presentarse como alejado de cuestiones políticas. “Nosotros estamos del lado de la educación financiera”, aseguró.
Pibes que opinan
Para Manuel Becerra, profesor de historia en una escuela pública, con la que asistió junto a sus estudiantes al evento, Sbdar no pudo lidiar con un público que no piensa como él. “Parece no entender que los adolescentes son agentes con posicionamientos, que tienen un lugar, opinan, les pasan cosas y van a reaccionar como puedan y crean. Quizá los organizadores no tuvieron en consideración que es una persona muy cuestionada. Eso pudo haber sido fruto de una cierta endogamia, o de pensar que los chicos son agentes pasivos que no reaccionan, y los adolescentes reaccionan, y lo hicieron con todos los expositores de distintas maneras“.
“Lo abuchearon bastante, le cantaron que la patria no se vende, y él agarró esa palabra concreta para referirse a él mismo, lo cual fue muy interesante. Tomó el mensaje a personal y dijo ‘¿Por qué me dicen vende patria?’. Yo pensaba que un tipo que cancherea tanto en redes sociales iba a tener herramientas para afrontar esa situación y no las tuvo, eso me sorprendió”, reflexionó para Página/12.
Un rechazo espontáneo
Luciana Santisi tiene 17 años y es estudiante de la escuela pública Fernando Arranz, de Villa Luro. En diálogo con Página/12, explicó: “Nos encontramos todos en el Movistar Arena a las 7 y media de la mañana. Mi escuela es pública, voy a una técnica de cerámica. Es tremenda la grieta que los organizadores arman entre escuelas públicas y privadas. Todos los de abajo en campo, cerca del escenario, eran escuelas privadas y arriba en las plateas estábamos los de la pública. Cuando llegamos nos dimos cuenta que estábamos re lejos. Entramos por DNI, registramos la participación para que cubra las horas del programa”.
El cuestionado “Vinculación con el Futuro” es el programa educativo de la Ciudad que les exige a los estudiantes horas anuales de prácticas profesionales (a veces en empresas que nada tienen que ver con su formación) y participación obligatoria en eventos privados como Endeavor.
“Cuando se fueron sucediendo las charlas, nos empezamos a conectar entre los centros de estudiantes que estábamos ahí por WhatsApp, todos nos preguntábamos qué era esto, dónde estábamos, qué estabamos escuchando. Empezamos a mirar bien las redes de los oradores, y vimos que varios tenían fotos con Milei y ahí encontramos rápidamente que Ariel Sbdar tenía tuits a favor de la estafa de LIBRA. Ahí dijimos no, no puede ser. Entonces resolvimos que no podíamos escuchar as,í como si nada. Llegamos a la conclusión de que debíamos repudiar eso, y por eso le cantamos canciones, con silbidos, para expresar eso. Naturalmente le cantamos “La Patria no se vende”.
A partir de ahí, cuentan los participantes, la presentación del empresario mileísta fue una torpeza tras otra. “En un momento él empieza a decir que decidamos nosotros, que si los aplausos eran más fuerte que los abucheos se quedaba y si no se iba, pero no le funcionó. Se escucharon más los abucheos y los silbidos, y además, lo que proponía era enfrentarnos. Muchos pibes estaban callados, por no entender nada. Los que aplaudieron eran poquitos. Fue muy espontáneo y de la nada se sumaron un montón”, cuenta Luciana.
Un poco más temprano, el empresario que inventó ATO, Juan Cereigido, contó que su sueño había sido vivir en Estados Unidos porque ahí vivían todos sus ídolos. “De repente en pantalla gigante, aparece la bandera de Estados Unidos con la estatua de la Libertad. Naturalmente todos empezamos a abuchear y el expositor sacó la imagen. Pero fue un horror, ahí nos queríamos ir directamente”.

Un mundo lejano
Luciana dio detalles sobre las impresiones de sus compañeros en Endeavor. “Muchos expositores planteaban que nosotros, si teníamos ganas, todo lo podíamos. Y que no hacía falta tener recursos para emprender. Pero cuando escuchábamos a todos los que iban hablando, nunca contaban ‘Yo soy de Villa Luro’, sino que era más bien era: “Tenía un amigo en Londres y decidí ir a hablar con él”… y todo era medio así, muy ajeno, muy alejado de la realidad. Era todo muy irreal para nosotros“.
“Nos dan masterclass de cómo hicieron su guita, y a veces es de maneras sucias. Además, hablan de co-workers, todo en inglés, era como escuchar un curso de cómo vender o invertir, como si estuviésemos escuchando un curso para comprar. En ningún momento nos contaban problemáticas reales. Los problemas eran: ¿y si no confío en mí mismo?, ¿y si me equivoco?. Y hablaban todo de emprendedurismo, única cosa a la que uno puede apuntar de repente. Palabra además muy ajena para nosotros también», reflexionó Luciana.
Muchos de los pasajes y las miradas de los expositores pueden ser material útil para discutir luego en las aulas. “Me parece una especie de ceremonia espiritual neoliberal, por decirlo de alguna forma. No está mal en términos de llevar a los chicos, y que después las escuelas pueden hacer un análisis de qué es interesante rescatar de eso, de las experiencias que hay, de los servicios y productos que aparecen en esas experiencias, de los posicionamientos ético social de esos expositores”, reflexionó Manuel Becerra. “El mensaje que se intenta trasladar es de superación sobre una curiosidad inicial temprana sobre algún tema. En este caso, sobre cosas creativas, como crear un servicio o un producto. Luego siempre se apunta a sobreponerse a los obstáculos, que la vida va proponiendo eso, que esa idea no tenga destino y entonces se vaya transformando. Ahí aparece el intento de transmitir una ‘apertura mental’ para recepcionar esos desafíos que aparecieron en el camino, donde finalmente los expositores van llegando a un producto final, exitoso, que es hijo de ese trabajo duro y perseverancia. Ese es el mensaje, y creo que en general está muy bien, pero mi objeción es que es un mensaje que aplica para la vida en general. Es medio universal: tratar de moverse en el mundo, tratar de incorporar los cachetazos que la vida le da a uno y seguir avanzando para en algún momento estár más o menos satisfechos con la vida que uno tiene”.
Además, diferenció del resto de los expositores la calidad narratava y profundidad del relato que la cantante María Becerra brindó para contar su experiencia como empresaria: “Ella estuvo muy bien, porque habló de la exigencia de hacer lobby, de tensionar, de ser mujer y sentarte en una mesa con todos varones que te dicen qué hacer y que vos tengas que imponerte porque sos la líder del proyecto. Habló sobre la importancia de tener gente en blanco, cosa que me pareció bien. Desde un lugar mucho más lúcido y menos ingenuo. Pareció mucho más preparada para narrar con más carne, realidad y asperezas el mundo de los negocios, de la industria y las implicancias sociales que eso tiene. Moverse en lugares de mucha exposición y ella tomándoselo con mucha responsabilidad. La dimensión de lo ético-social y el conflicto inherente a la humanidad que no puede quedar afuera si pensamos en negocios”, reflexionó el docente.
La cantante recibió una ovación por el mismo público que abucheó al empresario, al referirse a la injusticia que le resulta ver trabajadores que se matan para llegar a fin de mes, y gente que no hace nada “tiene la vida solucionada”. Se refirió también a cómo viven los jubilados argentinos y los profesionales precarizados.
Fuente: P12
