El domingo 5 de abril del 2020, Florencia Magali Morales fue vista por última vez en la comisaría del Distrito 25° de Santa Rosa del Conlara provincia de San Luis, en plena etapa de Aislamiento Social preventivo y obligatorio. La joven había sido detenida por incumplir la cuarentena. Un video mostró que la víctima ingresó a la comisaría por propia voluntad. Sin embargo la Justicia de San Luis dió lugar a la versión oficial que caratuló como suicidio.

Desde entonces su familia ha luchado por demostrar que «nadie se suicida en una comisaría». Los jueces Jorge Pinto y de la Cámara del Crimen decidieron que los policías Marcos Ontiveros y Clavero Heraldo principales sospechosos fueran excarcelados.

En septiembre del 2021, la familia de Magali solicitó una autopsia y el resultado de la pericia confirmó que la joven no se suicidó, sino que la mataron. “En base a los elementos de prueba la perito concluyó que la causa de muerte es una asfixia mecánica por estrangulamiento” explicó en ese entonces el abogado de la familia Morales, Federico Putelli.

En diciembre de 2021 en diálogo con ANRed, Celeste Morales hermana de Magalí comentaba que todos los policías sospechados del crimen continuaban percibiendo su salario de las fuerzas. «La famosa censantía que le iban a dar a los policías fue mentira, porque Ontivero y Clavero, en realidad los cuatro procesados siguen cobrando el 50% de su sueldo. Como presentaron la apelación siguen cobrando. El Juez se burló de nosotros, el Ministerio de Seguridad. Como familia nos sentimos destruídos, burlados y revictimizados. Están encubriendo a unos asesinos, están del lado del poder» denunciaba.

A  dos años de su asesinato su familia continúa exigiendo justicia y reafirmando que «nadie se suicida en una comisaría».

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