A través de un escrito formal dirigido a la directora del establecimiento, Lic. Ana Milena Llancaman, a las autoridades del Área Programática UGDZNO y al secretario de Salud de la provincia, Dr. Sergio Wisky, trabajadores de los distintos servicios del Hospital Rural de Gobernador Costa expusieron una serie de falencias operativas y estructurales que ponen en riesgo la seguridad de los pacientes y la estabilidad del personal.

El punto más alarmante de la presentación radica en la extrema escasez de profesionales de la salud. Actualmente, la institución cuenta con una única médica para atender a una población cercana a los 3.000 habitantes.

Este escenario de sobrecarga extrema es el resultado de un éxodo constante: en el último año renunciaron cinco médicos y una profesional odontóloga, a lo que se suman recurrentes pedidos de traslado por parte del resto del personal.

Fallas energéticas, viviendas inhabitables y falta de prevención

La problemática no se limita al déficit de personal. Entre los reclamos, los trabajadores también advierten fallas graves en el funcionamiento del grupo electrógeno del hospital. A esto se suma la ausencia de un sistema de guardias pasivas remuneradas para el personal técnico, lo que imposibilita dar respuestas inmediatas ante imprevistos fuera del horario habitual.

Además, denuncian la discontinuidad de los programas enfocados en enfermedades prevalentes, lo que redujo las tareas de prevención, educación y seguimiento de pacientes en la comunidad.

Asimismo, en el documento exponen que las viviendas institucionales destinadas a los profesionales residentes no cumplen con las condiciones mínimas de habitabilidad, afectando el descanso de quienes cumplen extensas guardias. Exigen, además, transparencia y respeto al escalafón vigente en la asignación de inmuebles.

Y finalmente reportaron la observación y el rechazo tardío de certificados médicos, generando perjuicios administrativos evitables para los empleados.

Los trabajadores remarcaron que el clima laboral se deterioró de forma progresiva debido a la falta de planificación, la comunicación deficiente y la ausencia prolongada de reuniones institucionales generales. Aclararon que la medida no busca cuestionar a personas de manera individual, sino visibilizar una realidad insostenible para promover soluciones conjuntas mediante el diálogo y el trabajo interdisciplinario.

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