El presidente Javier Milei reafirmó este jueves por cadena nacional el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas y anunció un paquete de medidas diplomáticas, económicas, legales y de defensa destinadas a fortalecer la posición argentina en el Atlántico Sur.
“Las Malvinas son argentinas por historia y por derecho”, afirmó el mandatario, quien sostuvo que las islas formaron parte de Argentina desde los orígenes de la Nación y definió a la causa Malvinas como “una causa nacional”.
Uno de los ejes centrales del mensaje estuvo puesto en la explotación de los recursos naturales en el área en disputa. Milei aseguró que el Gobierno desplegará “todas las herramientas del Estado, diplomáticas, económicas, judiciales y legales” para disuadir a actores estatales y privados que, según la posición argentina, vulneren sus derechos soberanos.
En ese marco, informó que la Cancillería ya envió cerca de 180 notas de desaliento a empresas y a más de 29 países involucrados en distintos proyectos vinculados con las islas.
Sanciones por la explotación de petróleo
Milei anticipó que firmará un decreto destinado a dar mayor celeridad a los procedimientos sancionatorios previstos en la Ley 26.659 contra quienes participen en actividades de exploración y explotación de hidrocarburos sin autorización argentina.
Además, anunció que enviará al Congreso, con carácter urgente, un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Según explicó, la iniciativa buscará modificar la Ley 26.659 para endurecer las penas por operaciones no autorizadas, crear un Consejo de Seguridad Nacional, encargado de definir una política de seguridad transversal a las distintas áreas del Estado, y establecer un marco para la protección de infraestructura crítica.
El endurecimiento de las medidas contra empresas vinculadas con la explotación de recursos en Malvinas era uno de los ejes sobre los que el Gobierno venía trabajando antes de la cadena nacional.
Un DNU para reforzar la presencia en Tierra del Fuego
El segundo anuncio relevante estuvo vinculado con Defensa. Milei anticipó la firma de un Decreto de Necesidad y Urgencia para ampliar los recursos del Ministerio de Defensa, con el objetivo prioritario de avanzar en la construcción de una base naval en Tierra del Fuego e incrementar las capacidades de comunicación en la zona.
El Presidente sostuvo que la iniciativa apunta a conformar allí “el polo logístico más importante del Atlántico Sur”.
La medida coloca a Tierra del Fuego y al extremo austral como una pieza de la estrategia oficial sobre el Atlántico Sur, junto con las acciones diplomáticas y legales relacionadas con Malvinas.
“Vientos de cambio” en el escenario internacional
Milei sostuvo además que Argentina obtuvo 18 resoluciones de organismos y foros internacionales vinculadas con sus reclamos y aseguró que el contexto externo abre nuevas posibilidades.
“En el mundo corren vientos de cambio favorables a nuestro reclamo”, afirmó.
En ese tramo mencionó especialmente a Donald Trump y destacó la consideración de Argentina como aliado de Estados Unidos. Las recientes declaraciones del mandatario estadounidense sobre la posibilidad de revisar la posición de Washington frente a la disputa por las islas volvieron a colocar la cuestión Malvinas en la agenda internacional.
Milei también ratificó la posición argentina respecto de los habitantes de las islas. Sostuvo que, al tratarse de una “población implantada”, no corresponde aplicar el principio de autodeterminación, y recordó que el reclamo de soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur está establecido en la Constitución Nacional.
Un “frente de unión nacional” por Malvinas
Sobre el final, el Presidente llevó el mensaje al escenario político interno y convocó a toda la dirigencia a conformar un “frente de unión nacional” en defensa de las islas.
Milei planteó que el reclamo por Malvinas no debe quedar atravesado por las diferencias partidarias y pidió sostener una posición común sobre la soberanía.
La cadena nacional dejó así tres líneas concretas de acción: acelerar y endurecer las sanciones relacionadas con la explotación de recursos naturales, reforzar la presencia argentina en Tierra del Fuego y avanzar con una nueva estructura institucional de seguridad y defensa. Todo bajo una convocatoria política para que la cuestión Malvinas sea sostenida como una política de Estado.
