La industria del calzado se encuentra sumida en una crisis de dimensiones históricas que amenaza con cambiar el rumbo del sector de manera irreversible. La producción ha caído en un 26,5% interanual según los números del INDEC, resultado de un cóctel de factores que combina una política de importaciones agresiva con la creciente presión impositiva sobre las pequeñas y medianas empresas.
Los datos son contundentes: más de 9.000 trabajadores han perdido sus empleos tras el cierre de destacadas plantas de producción, tales como Dass en Coronel Suárez y Eldorado, sumado al proceso de cierre de Coopershoes en Las Flores. La Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA) sostiene que estos despidos son, en parte, responsabilidad del actual gobierno, por su política económica que favorece las importaciones y deprime los salarios.
Horacio Jerez, secretario adjunto nacional de UTICRA, fue enfático al criticar la apertura indiscriminada de las importaciones de calzado. «Esto no es solo una cuestión de desempleo, sino de supervivencia para toda una industria que no puede competir contra productos de países como Indonesia o China debido a los altos costos locales», explicó Jerez en un foro gremial.
Más allá de los números y declaraciones, lo que emerge en este escenario es el descontento generalizado tanto de los empresarios como de los trabajadores. La mayoría de las industrias del calzado operan bajo el formato de pymes, lo que las hace particularmente vulnerables a cambios bruscos en el manejo de la política nacional.
La respuesta a esta crisis no se ha hecho esperar. Empresas y gremios están organizando una movilización masiva para el 22 de octubre, en lo que se espera sea una Marcha Nacional del Calzado que buscará hacer visible este problema a nivel nacional. Con el apoyo de cerca de 280 empresarios, el acto busca repetir el éxito de las movilizaciones de finales de los años 90, donde el unidos se alzaron en voz contra políticas similares de apertura importadora.
«La unión hace la fuerza, y esta vez no será diferente», prometió Jerez, queriendo transmitir la urgencia y unidad con la que el sector se prepara para enfrentar este desafío.
