Las vacaciones de verano 2026-2027 comienzan a proyectarse bajo la influencia del fenómeno meteorológico El Niño. De acuerdo con el informe del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) difundido por Meteored, el trimestre integrado por diciembre de 2026, enero de 2027 y febrero de 2027 registrará un aporte de precipitaciones superior al habitual en amplios sectores de Argentina, con una señal especialmente intensa en el noreste, la región pampeana, la costa bonaerense y las sierras.
En ese marco, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) confirmó que el evento continúa fortaleciéndose y que mantendrá una intensidad fuerte a muy fuerte hasta el período enero-marzo de 2027.
El organismo ya había anticipado un 90% de probabilidad de que El Niño se consolide y, con la llegada del invierno, desde Protección Ciudadana advirtieron que el fenómeno traería más lluvias y temperaturas superiores a la media en la Patagonia.
El clima para la Patagonia: dos escenarios bien diferenciados
A diferencia del centro y norte del país – donde predominarán los excesos hídricos sostenidos -, la región patagónica presenta un mapa climático diverso para quienes planeen viajar durante los meses estivales.
Enero y febrero son los meses de mayor afluencia turística en la zona cordillerana, con una agenda de propuestas de verano en Esquel y Trevelin que combina lagos, bosques y turismo de naturaleza, además de cinco lugares de acceso libre que se recorren a pocos kilómetros de la ciudad:
- Sectores del norte y este patagónico: En estas franjas se mantendrán anomalías positivas de lluvias, aunque de carácter más moderado en comparación con la franja central del país.
- Cordillera austral: Hacia el extremo sur cordillerano predomina una tendencia inversa, con precipitaciones inferiores a la media climatológica habitual.
Esta marcada brecha entre la franja costera-septentrional y los destinos de montaña australes será un factor clave a la hora de organizar estadías, recorridos vehiculares y salidas al aire libre.
Las lluvias ya dieron muestras de su impacto sobre la actividad turística: días atrás, el agua obligó a cerrar el acceso a Punta Tombo y a habilitar solo vehículos 4×4 en otro sector de la costa, mientras que en la meseta tres rutas provinciales quedaron intransitables por el barro.
Claves para el turismo: excursiones, accesos y traslados
Para los viajeros y operadores turísticos que recorran las rutas y destinos patagónicos durante la temporada 2026-2027, el impacto de las precipitaciones requerirá adaptar la logística diaria.
En las áreas protegidas de la región la planificación ya contempla un escenario dispar: Parques Nacionales anticipó un verano seco y con tormentas eléctricas, mientras que el municipio de Esquel abrió la convocatoria para guardavidas de la temporada en la Laguna La Zeta y el Parque Nacional Los Alerces.
Estado de accesos y senderos: Tanto en los sectores con precipitaciones moderadas como en los circuitos de montaña, el estado de las vías de tierra, caminos de ripio y senderos de trekking deberá chequearse de forma permanente tras cada evento de lluvia. Vialidad Nacional difunde partes diarios de transitabilidad, como los tramos con nieve, lluvia y neblina en la cordillera de Chubut.
Reprogramación de actividades: Salidas embarcadas, paseos por la costa, recorridos por médanos y excursiones en la naturaleza podrán requerir modificaciones de horario o cancelaciones preventivas según las condiciones e indicaciones fijadas por las autoridades locales. El clima también incide en los servicios básicos: este año, la crecida de los arroyos por lluvia y deshielo obligó a la Coop16 a restringir la captación de agua por turbiedad.
Precaución en rutas y traslados: Ante la presencia de lluvias intensas en los trayectos de viaje, los organismos oficiales recuerdan que disminuye la visibilidad y se debe aumentar la distancia de frenado entre vehículos, evitando de manera estricta transitar por tramos anegados o con acumulación de agua. En la cordillera, las recomendaciones ante episodios de lluvia y hielo apuntan a reducir la velocidad y evitar maniobras bruscas en calzadas resbaladizas.
