Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto presidente de Brasil este domingo 25 de octubre, después de imponerse en una ajustada segunda vuelta frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El resultado representa una remontada inédita en la historia electoral brasileña y le permitirá al dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) iniciar su cuarto mandato presidencial.

Con prácticamente la totalidad de las urnas escrutadas, Lula obtuvo el 51,78% de los votos válidos, frente al 48,22% de Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL). La diferencia fue de 3,56 puntos porcentuales, en una elección que volvió a mostrar la profunda división política del país.

Sin embargo, la victoria del mandatario quedó acompañada por una nueva controversia. Tras conocerse el resultado, Flávio Bolsonaro cuestionó la decisión judicial que extendió el horario de votación y sostuvo que las elecciones deberían haber sido anuladas.

Una remontada inédita en Brasil

El resultado tiene una particularidad histórica: por primera vez en una elección presidencial brasileña, el candidato que terminó segundo en la primera vuelta consiguió revertir el resultado en el balotaje.

En la primera instancia electoral, Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula había alcanzado el 45,16%. La diferencia superaba los dos millones de votos a favor del candidato opositor.

Durante las semanas posteriores, el oficialismo intensificó su campaña, especialmente en las redes sociales y mediante movilizaciones en las principales ciudades.

La estrategia permitió recuperar terreno y ampliar el respaldo electoral de Lula, que pasó de unos 53,8 millones de votos en la primera vuelta a más de 64 millones en la segunda.

El mandatario, que tiene 80 años y cumplirá 81 el próximo martes, se convertirá así en el primer presidente brasileño en ejercer cuatro mandatos.

Bolsonaro cuestionó la elección y habló de anulación

La tensión comenzó durante la propia jornada electoral, cuando una decisión del Supremo Tribunal Federal extendió por dos horas el horario de votación.

La medida respondió a dificultades registradas en distintos puntos del país, entre ellas problemas de transporte y fuertes lluvias que complicaron el acceso a los centros electorales.

La decisión generó confusión porque algunas mesas ya habían cerrado cuando se comunicó la extensión del horario.

Tras conocerse su derrota, Flávio Bolsonaro cuestionó la intervención judicial y sostuvo que se habían modificado las condiciones de la elección durante la propia jornada.

En declaraciones realizadas en Río de Janeiro, afirmó que lo ocurrido había sido inaceptable y cuestionó al juez Cristiano Zanin por la decisión de extender la votación.

“Las elecciones deberían haber sido anuladas en las condiciones en que ocurrieron”, sostuvo el candidato derrotado.

Sus declaraciones anticipan un escenario de controversia política y posibles presentaciones judiciales. Sin embargo, hasta el momento, el resultado proclamado por la autoridad electoral mantiene la victoria de Lula.

Lula celebró el triunfo: “Brasil no es el patio trasero de nadie”

Después de confirmarse su reelección, Lula celebró el resultado ante sus seguidores y destacó el significado político de la victoria.

“Brasil no es el patio trasero de nadie”, afirmó el mandatario, en una definición sobre la posición internacional que pretende sostener durante su próximo gobierno.

También calificó el resultado como una derrota del negacionismo y cuestionó las afirmaciones realizadas por su adversario durante la campaña.

El triunfo garantiza la continuidad del Partido de los Trabajadores al frente del Gobierno de Brasil, en un escenario regional marcado por el avance de dirigentes de derecha en distintos países latinoamericanos.

Una elección con mayor participación

Otro dato destacado fue el aumento de la participación electoral respecto de la primera vuelta.

La abstención, que había superado el 21% en la primera instancia, descendió hasta aproximadamente el 19,2% en el balotaje.

Esto significó la incorporación de alrededor de tres millones de votantes que no habían participado en la primera vuelta.

El incremento de la participación fue uno de los factores relevantes de una elección que terminó definiéndose por una diferencia superior a cuatro millones de votos.

Con la reelección confirmada, Lula se prepara para iniciar un nuevo mandato, mientras Bolsonaro abre una disputa sobre las condiciones en las que se desarrolló la votación.

Brasil enfrenta así un escenario en el que la continuidad política del Gobierno convive con una oposición que, apenas conocido el resultado, comenzó a cuestionar la legitimidad del proceso electoral.

Fuente: EQS