Por Juan Carlos Montiel

Desde hace algunos años, el último primer día de clases (U.P.D.) se instaló como un ritual entre los adolescentes que comienzan el último año de secundaria. Lo que representa una preocupación de este ritual es que se focaliza, principalmente, en el consumo excesivo de alcohol que se da la noche anterior al comienzo del ciclo lectivo. Mabel Dell’Orfano directora ejecutiva de la Agencia para la Prevención y Asistencia del Abuso de Sustancia y las Adicciones (APASA) indicó sobre esta movilidad “se comenzó a realizar hace algunos años, es importante poner sobre la mesa el tema de los riesgos existentes ante el consumo de alcohol en los adolescentes, en estudiantes. En los últimos años las instituciones educativas se preocupan dado el estado en que llegan algunos alumnos o directamente no llegan”, al primer día y agregó que “es importante que los padres y las madres puedan hablar con sus hijos acerca de las consecuencias negativas de no dormir durante las noches y con consumo de bebidas alcohólicas, más allá de que puedan existir otras sustancias psicoactivas”.

La funcionaria reflexionó: “qué sentido tiene, los chicos y las chicas hacen comentarios sobre ‘gasté tanto para este día, nos encontramos y vamos a pasar una noche genial’ y es importante poder conversar sobre los riegos a que se exponen con este tipo de ritual, con esta diversión que los pone en riesgo”. 

A través del programa “Chocolate por la noticia” la entrevistada explicó: “Todo este tipo de cosas se gestan desde las casas, allí hay pautas, normas, cuidados, hay estadísticas donde los jóvenes tienen una posición clara con respecto al consumo excesivo de alcohol. La sugerencia de los padres hacia los menores es claro con respecto al consumo. Existe la práctica del ‘padre bueno o la madre buena’ donde los padres y madres son permisivos pensando que sus hijos e hijas van a estar libres de esos riesgos. La cuestión es que por una cuestión biológica, como son menores, no han aprendido aun por su edad que esa experiencia es negativa”. 

Asimismo refirió que “no hay que confiarse, esos chicos ya están en la secundaria y ya comprenden qué es lo que está bien y qué está mal. Si no son los adultos referentes, padre y madre los que ponen límites, esos chicos no lo tienen en cuenta. La presión, lo ritual, lo social, la necesidad de pertenecer a un grupo, no quedar marginado y marginada hace que se entre en esa vorágine de ‘divertirnos todos’ y no nos damos cuenta dónde estamos entrando”. 

Sobre algunas recomendaciones sostuvo hay que “abrir el diálogo en forma relajada, con conversaciones breves o distendidas, sin dar lecciones si no conversar e implementar una comunicación efectiva. ‘Lo que viví, yo también fui joven, me pasó’, eso hace más creíble la charla y no desde una posición de dar lecciones” y aclaró que es necesario incluir “en las charlas la posición respecto a los riesgos. Decir yo no estoy de acuerdo, te puede pasar algo o estar metido en situaciones de violencia o relaciones sexuales no deseadas”. 

Al respecto señaló que “hoy ha aumentado mucho la trasmisión de la sífilis que se había ya casi erradicado y eso también es falta de comunicación, es una enfermedad que se está trasmitiendo, esa llaga -por ejemplo- que aparece en los genitales puede desaparecer, pero la enfermedad sigue y vuelve a aparecer dentro de un mes con otra irritabilidad. No hay que tener relaciones sin preservativos o sin protección, porque la sífilis es algo que se puede seguir trasmitiendo. Hay varias cosas que tienen que ver con la información que son muy importantes porque se pueden prevenir consecuencias negativas y además cuanto más temprano se comienza con el alcohol, más se puede contraer una adicción a largo plazo”. 

Informó también que “estamos trabajando articuladamente con el Ministerio de Educación, haciendo muchas actividades para que se pueda trabajar esta temática. En la semana del 16 de junio existirán jornadas de prevención de las adicciones con trabajos dentro de las escuelas. No tengamos miedo, desde la comunicación, desde escuchar, dejar hablar al adolescente para que libere sus emociones, saber qué le pasa, eso ya es muchísimo para prevenir la adicción”. 

También aseguró la funcionaria que “estamos haciendo un trabajo en los colegios para detectar jóvenes líderes estudiantes, que tengan ganas de aprender y que sepan abordar esta temática, cosa que podamos tener estudiantes preventores en estas adiciones, queremos multiplicar este programa en muchas localidades de Río Negro, como lo hicimos en Cipolletti”.

La directora de APASA mencionó además que “tiene que quedar claro que el consumo en menores de 18 años, de alcohol, marihuana u otras drogas hacen que se altere toda la red neurológica de crecimiento y eso vaya trayendo problemas de memoria, de capacidad cognitiva. Es una necesidad trabajar un proyecto, de poder planificar, todo lo que nos lleva a tener un cerebro adecuado para una persona adulta, madura, que luego se pueda defender, saber cómo puede afrontar un problema”. 

Por último, Mabel Dell’Orfano consideró que “no hay un consumo responsable o no responsable, problemático o no problemático en los menores de 18 años. Cuando el cerebro aun está en proceso de maduración es un consumo problemático y eso nos guste o no nos guste, este de moda o no, la publicidad, en todo eso la ley misma dice que está prohibido beber alcohol para los menores de 18 y si lo hacen lo deben hacer tomando agua entre vaso y vaso de alcohol, comiendo, no con el estómago vacío y si hacen un abuso intensivo de alcohol se deben plantear ‘qué me está pasando, es porque me gusta el alcohol o porque me está pasando algún otro problema, que no me puedo integrar a otros’, y preguntarse ‘para qué estoy tomando esto que me vuela la cabeza’. Lo más importante en la vida es la inteligencia y la libertad, y en los menores de edad se va perdiendo esa libertad”.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *