Vacunas y vacunados

Según datos oficiales del monitor público de vacunación, en nuestro país, las personas que recibieron la primera dosis alcanzan a un total de 12.536.759; los que recibieron ambas dosis fueron 12.638.417 y quedan 5.038.216 vacunas que todavía no han sido aplicadas. El porcentaje de vacunas “en stock” generó polémica durante esta semana y muchos cuestionaron la situación aduciendo que esa decisión no responde a una cuestión sanitaria. Incluso un referente en la pandemia de nuestro país, el doctor Eduardo López, expresó una feroz crítica con una frase que sacudió el gobierno: “tener 5 millones de vacunas en la heladera es una barbaridad, un fracaso del sistema”.

Rápidamente, el gobierno nacional salió al cruce de esta declaración, habida cuenta del prestigio de López y del impacto que generaron sus dichos. No obstante, se justificó el abultado número de vacunas sin aplicar con  cuestiones de logística, explicación algo endeble dado que el monitor de vacunación aclara que esas dosis están ya distribuidas y salvo Capital Federal, todas las jurisdicciones cuentan con un porcentaje considerable de vacunas sin aplicar.

¿Criterios sanitarios o políticos?

El gobierno nacional parece decidido a aflojar algunas restricciones de la pandemia. Se anunció la vuelta al fútbol, la apertura de los aeropuertos para el turismo internacional –a pesar de que todavía hay miles de argentinos varados en el exterior–, incluso el mismísimo Ministro de Educación, Nicolás trotta, confirmó que se está avaluando volver a la presencialidad plena.

Sin embargo, ya es casi unánime la posición de los científicos que advierten que la circulación comunitaria de la variante delta es un hecho y que la tercera ola está a la vuelta de la esquina.

Esta decisión de flexibilizar las restricciones en vísperas de lo que podría ser la tercera ola no solo contradice la estrategia inicial del gobierno, sino que hace sospechar que los criterios sanitarios, si es que alguna vez existieron, fueron progresivamente reemplazados por los políticos, de cara a las elecciones que se desarrollarán en apenas tres semanas.

La foto y el video del “olivogate” pareciera desenmascarar esta estrategia de simulación de un criterio sanitario cuando se pondera uno político. Especulación que adquiere fuerza cuando se encastra la situación de las cinco millones de vacunas que todavía no han sido aplicadas.

¿La cuarentena es también un criterio selectivo?

Según informaron voceros del Ministerio de Salud de la Nación, Carla Vizzoti optó por no cumplir la cuarentena que corresponde por ley ante la llegada de un viaje al exterior. Pero como suele decirse, “hecha la ley, hecha la trampa”, porque la norma exceptúa a funcionarios públicos de cumplir los 7 días de aislamiento.

Sin embargo, esta decisión ni siquiera fue tomada por el propio presidente de la Nación, que sí se sometió a cumplir con ese lapso de tiempo, luego de su regreso de Perú.

La decisión de Vizzoti hizo estallar las redes sociales de aquellos argentinos que deben cumplir “sin excepciones” el aislamiento, incluso le recordaron a la Ministra el caso de la cocinera mediática Maru Botana, quien fue multada con 4,3 millones de pesos por incumplir la cuarentena. Ella, por su parte, adujo que la fue a cumplir a su domicilio porque su familia es numerosa.

Estos privilegios que ostenta la política en otro momento hubieran pasado desapercibidos, sin embargo, hoy la sensibilidad social es alta y situaciones de este tipo generan indignación y rechazo, potenciado por las imágenes del presidente incumpliendo su propio decreto.

Más de 100 mil vacunas en Chubut sin aplicar

La situación en Chubut no dista mucho de la estrategia nacional. En la provincia se aplicaron 490.518 vacunas con una distribución de 602.708, lo que expone que existen 112.190 vacunas sin aplicar, un poco más de personas que viven en la ciudad  de Puerto Madryn.

La cantidad de vacunas “en la heladera” en Chubut, tal como lo expresó el Dr. López, no es una cifra para nada despreciable, sino que constituye el 19% de la población provincial.

Excepto la Ciudad de Buenos Aires, en todas las provincias se replica esta misma lógica: mantener un número importante de vacunas en stock, llamativa estrategia ante una cantidad pobre de vacunados con el esquema completo.

El contexto provincial sigue siendo caótico y ayer trabajadores de la salud tomaron el Ministerio en reclamo de mejoras salariales, un problema que parece no encontrar solución en los últimos tres años. Situación compleja que hace pensar en más retraso en la aplicación de vacunas que sirvan como escudo epidemiológico a una variante Delta que ya circula en nuestro país.

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