Por Jorge Majfud 

El 13 de setiembre de 2023, la representante por Nueva York, Alexandra Ocasio-Cortez inquirió en el Congreso a la profesora Kathleen Clark. Según esta experta en ética, no quedan dudas: el juez Samuel Alito no debió intervenir en el caso de los fondos buitres contra Argentina por un conflicto de intereses. El escándalo de los regalos recibidos por los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos comienza a anestesiar la sensibilidad ética de la población por dos razones: Una, porque ya no son novedad; otra porque queda claro que la ley es igual para todos pero no se aplica de la misma forma. Incluso, se aplica diferente para un juez de tribunales inferiores que para aquellos en las alturas. Y, como todo lo que está en las alturas del poder, los amigos suelen ser más que multimillonarios y estar dotados de superpoderes estilo Superman o el Hombre Araña.

En 2014, el tribunal acordó resolver una cuestión clave en una batalla de una década entre el fondo de cobertura del multimillonario Paul Singer y la Argentina. Singer ha sido definido por la revista Fortune como “uno de los inversores más listos e impiadosos de la industria de los fondos de cobertura (fondos buitres)”. Un especialista en volar en búsqueda de países quebrados por el mismo juego que Singer sabe jugar muy bien.

Pero para ser listo, exitoso e impiadoso hay que tener buenos amigos en el poder. Singer es conocido de muchos jueces de varios países, entre ellos los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos, y no en pocas ocasiones ha solicitado a la Corte Suprema que falle a su favor en disputas comerciales de alto riesgo. De lo poco que se puede saber, ahora se sabe que en el año 2008 llevó en su jet privado al juez Alito a Alaska en el verano de 2008 a un costo de 100.000 dólares por viaje, mientras participaba en el caso de alto riesgo entre los fondos buitres de su amigo y el gobierno de Argentina.

Luego de que el gobierno de Argentina propusiera un plan de negociación del restante de su deuda en 2013, el caso finalmente llegó a la Corte Suprema en Washington, y Alito se unió a la decisión contra el país sudamericano. En 2016, el nuevo gobierno argentino llegó a un acuerdo de pago con Paul Singer (quien un par de años antes había forzado al país a un default técnico), aceptando un acuerdo más beneficioso con el pago del 75 por ciento de la deuda.

Según declaró en el Congreso la profesora Kathleen Clark, si el juez de la Corte Suprema, Samuel Alito, estuviera sirviendo en un tribunal inferior, se le habría exigido que se abstuviera de participar en los casos del multimillonario de los fondos buitres Paul Singer. Esta declaración fue realizada el 13 de setiembre en la Cámara de Representantes en una audiencia del Comité de Supervisión sobre litigios de terceros en los tribunales de la nación ante el cuestionamiento de la representante demócrata de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez.

Pero para los jueces de la Corte Suprema las reglas y leyes que aplican al resto de los jueces son sugerencias para ellos. Según la ley, el juez Alito debió excluirse de un caso que resultó en un fallo que le dio a su amigo Singer 2.400 millones de dólares de las arcas argentinas.

“No se recusó de este caso y, de hecho, usó su puesto en la Corte Suprema después de todo esto para fallar a favor de Singer… Tras la decisión, el fondo de cobertura del señor Singer recibió finalmente 2.400 millones de dólares debido a este fallo” Luego, la congresista Ocasio-Cortez señaló una imagen ampliada del millonario Paul Singer y el juez Samuel Alito pescando y concluyó: “No es un mal retorno de la inversión para un viaje de pesca”.

Cuando Ocasio-Cortez preguntó a la profesora Clark si un juez federal tendría que recusarse si estuviera en el lugar de Alito, la experta confirmó: “Sí, hay un estatuto federal que requiere la recusación tanto de los magistrados como de los jueces bajo ciertas circunstancias”.

El estatuto que citó Clark requiere la recusación cuando el juez sabe que él, como individuo o fiduciario, tiene un interés financiero en el tema en controversia o en una parte del procedimiento que podría afectar de alguna forma la decisión del juez.

También el profesor Abbe Smith estuvo de acuerdo: Alito no debió tomar el caso. Para Virginia Canter, ex abogada de ética gubernamental, un viaje gratis en avión privado no es un aceptable para un juez de la Suprema Corte. Los jueces están obligados a declarar regalos por más de 400 dólares. La excepción sólo cubre comida, alojamiento y hasta entretenimiento, confirmó Canter.

En su defensa, el juez Alito dijo que el albergue de pesca en Alaska era “cómodo pero rústico” y servía “comida casera”. La última noche, uno de los invitados se jactó de que el vino que estaban bebiendo costaba 1.000 dólares la botella, pero el juez declaró no recordar si había bebido vino esa noche. Sí recordaba no haber hablado nunca de negocios con el campeón de los fondos buitres y, casualmente, su taxi, guía turístico y anfitrión, Paul Singer.

Según críticos, quien más créditos tiene en el logro de tribunales federales poblados de jueces conservadores es el activista de los millonarios Leonard Leo. Recientemente recibió 1.600 millones de dólares para promover su loable trabajo y, aparte de ser amigo del juez Alito y del magnate Singer, también fue uno de los invitados a Alaska esos días de 2008, ahora en cuestionamiento.

Todo lo cual serían datos irrelevantes ya que, según el mismo Leonard Leo, “nadie que sea objetivo y esté bien informado de cómo funciona el poder judicial, podría creer honestamente que los jueces deciden casos para ganarse el favor de sus amigos o a cambio de un asiento de avión gratis o de un viaje de pesca.

Como sea, Paul Singer ganó el fallo contra Argentina por miles de millones de dólares en una corte conformada por amigos y solo él se embolsó 2.400 millones de dólares, gracias al fallo del tribunal superior, conformados por jueces independientes que luchan contra la corrupción―legalizándola.

El nuevo escándalo del juez Alito se suma al de su colega de la Corte Suprema, Clarence Thomas, también por recibir regalos de cientos de miles de dólares por parte de amigos millonarios. ¿Es que ya no se puede tener amigos millonarios? Uno de ellos, Leonard Leo lo apoyó en su nominación a la suprema Corte, al igual que hizo con los otros jueces, Roberts, Alito, Gorsuch, Kavanaugh y Barrett.

Kyle Herrig, director del Proyecto de Integridad del Congreso y presidente del organismo de control Accountable US, dijo que “a medida que la crisis de corrupción de la Corte Suprema crece con otra aparente violación del código de ética de la Corte, no sorprende que Leonard Leo esté justo en el medio. Él es la influencia corruptora responsable de esta podredumbre”.

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