Por primera vez en casi dos años, el municipio de la ciudad de Puerto Madryn logró pagar sus salarios sin pedir ningún adelanto de coparticipación al Banco Chubut.

El intendente de Puerto Madryn logró así mostrar una señal de independencia financiera de cara a su objetivo de ser el próximo gobernador de los chubutenses y en medio de la crisis económico-financiera que atraviesa el gobierno provincial.

En su primera gestión, Sastre tuvo muchísimos problemas financieros que lo dejaron al borde del colapso. No solo afrontó una amenaza de destitución y una forzada licencia, sino que recibió fuego amigo como el que lideró Alejandro Albaini, quien no ocultó sus intenciones de arrebatarle el sillón.

Sin embargo, ahora Sastre pudo recuperarse hasta lograr pagar la masa salarial con fondos propios, sin pedirle nada a nadie. Todo un gesto que fue recibido con cierto asombro y desconfianza en Fontana 50, en tiempos donde la crisis que enfrenta Arcioni esmerila hasta el acero.

Sastre continúa sin pausa su armado con el aporte de dirigentes como Gonzalo Carpintero –hoy mirado con recelo por el dasnevismo más duro y la propia familia del legendario ex gobernador–, el esquelense inoxidable Rafael Williams, el intendente trelewense Adrián Maderna y otros huérfanos que buscan cobijo en la cruzada de Sastre ante la impermeabilidad de Arcioni.

El intendente madrynense rearticuló su vínculo con Carlos Eliceche, reclutó a un operador de medios curtido en distintos bandos que no deja a nadie indiferente y reforzó pautas publicitarias en medios amigos con el objetivo de controlar daños sobre su imagen.

 

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