Entre la mufa y la indignación

 Por Ramiro Giganti (ANRed). 

Un país, como tantos otros en el mundo, esperaba una alegría luego de mas de 4 años desde la finalización de la última cita mundialista. Entre cuestionamientos y denuncias por la corrupción de la FIFA, las muertes laborales en la construcción de estadios, la falta de libertades en el país anfitrión que fueron ascendiendo en un contexto global de crisis y guerra (donde incluso se eliminó a Rusia, el anfitrión anterior, luego de la invasión a Ucrania).

A todo este contexto global se le suma un muy difícil situación socioeconómica en el país, donde mas de la población se encuentra debajo de la línea de pobreza y el salario promedio (ya no el mínimo) no alcanza a cubrir la canasta básica. Con un dólar cada vez mas inaccesible, muchas veces buscado por quienes, en el acoso inflacionario, buscan preservar un pequeño ahorro, viajar al exterior se vuelve un lujo cada vez mas prohibitivo. A ese «lujo» se le suman los obscenos precios mundialistas: desde las entradas hasta la simple vida Qatar donde pasar una noche en un container cuesta 200 dólares, por solo mencionar un dato. Por ello ya la presencia de «celebridades» y sobre todo funcionarios puede ser interpretada como una provocación.

A la opulencia por el contraste que exhibe la desigualdad, se suman algunos episodios que se fueron conociendo como el vergonzoso cantito racista que un grupo de argentinos cantó en televisión contra la selección de Francia. El episodio llegó incluso a medios franceses. Una minoría privilegia dio una pésima imagen de nuestro país, mucho mas grave que un simple resultado deportivo.

Pocas horas después de este episodio se viralizaron declaraciones del ex presidente Mauricio Macri quien se había referido a la selección de Alemania como una «Raza superior». Hace 4 años y medio, se habían registrado episodios similares durante el mundial de Rusia, principalmente ligados a cuestiones de género, que fueron repudiados y en algunos casos sancionados.

El partido, la decepción y la «mufa»

El partido empezó como se esperaba: con la selección argentina buscando el triunfo dominando el partido. Llegó el primer gol por una vía extraña: un penal «dudoso» que Messi ejecutó con precisión y convirtió en gol. Luego continuó el desconcierto tras una sucesión de goles anulados por posición adelantada, el primero de ellos muy dudoso, con la nueva modalidad del VAR que no genera tranquilidad al no brindar la información pertinente. Tras un primer tiempo de amplio dominio, la selección fue al vestuario con una diferencia mínima. En el segundo tiempo ocurrió lo peor: en pocos minutos el equipó saudí logró dos goles dando vuelta el partido, sosteniendo luego el resultado hasta el final. Una derrota inesperada, incluso promediando el encuentro.

Ante la búsqueda de explicar lo inexplicable, se conoció una imagen del ex presidente Mauricio Macri presenciando el partido rodeado de jeques. Ya en la previa, desde el «folclore futbolero», se advertía con humor sobre la mala suerte que el ex gobernante transmitía. Se viralizó una foto con el astro francés Karim Benzema, cuando ganó el balón de oro semanas atrás: Benzema quedó afuera del mundial por una lesión. Esta reciente noticia se sumó a otros episodios que eran utilizadas como argumento sobrenatural.

El mito llegó al punto tal que dio inicio a una campaña mediante el sitio change.org para que el repudiado ex mandatario no vaya mas a los partidos de la selección. En poco tiempo el pedido superó las 20.000 firmas.

Pero detrás de la «humorada» o presunto delirio místico se esconden otras emociones. Ver como en un país con mas del 50% de la población bajo la línea de pobreza, con salarios promedio por debajo de la canasta básica y la economía «sin dólares» ver a gente dilapidando en Qatar. A eso se suman las actitudes: los cantos racistas y las superficialidades que suelen difundirse en televisión. Al malestar cotidiano se le suma la imposibilidad de aminorar el mal momento con una pequeña alegría.

«El viaje en subte a la oficina fue una exposición de caras de orto de todos los colores, tamaños y formas. La combinación de líneas en la estación Carlos Pellegrini parecía una marcha de funeral: todo el mundo mirando hacia el piso, caminando sin ganas, en silencio…Por un momento pensé en el partido inaugural perdido por Argentina contra Arabia Saudí; luego recordé que es lo mismo que sucede todas las mañanas de lunes a viernes cuando hay que ir a laburar. Se llama capitalismo, y nos gana por goleada todos los días», comenta alguien en las redes sociales, después del partido seguramente camino a su trabajo. Relatos similares se leen en las retes entre los memes, la bronca y el humor como vía de escape.

No está claro cuál es la función que Mauricio Macri tiene en la FIFA. Nadie, al menos en la población argentina, lo votó para que tenga es cargo en ese tan cuestionado organismo. Nada parece aportar mas que la indignación. De hecho, a diferencia de otros mundiales, son muy pocos los funcionarios que se muestran en Qatar. Tal vez el único que lo hace sin sentir vergüenza es el ultra liberal Carlos Maslatón, quien también recibió comentarios de repudió tras la derrota.

Otro personaje presente en Qatar es el titular del SUTERH y empresario Víctor Santa María, quien hace pocos días fue parte de una polémica al protestar por la serie El encargado. El «empresario sindical», también fue denunciado por trabajadores de prensa por las condiciones de precariedad en Pagina 12 y otros medios.

Ni siquiera el ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens viajó a Qatar. Incluso hubo casos como el escándalo que generó el viaje del hijo de Sergio Massa sirvió como señal de alerta para evitar otros viajes e incluso dejar trunco el mismo. Tomás Massa, el hijo de 17 años del ministro de Economía, anunció la semana pasada que renunció a Mundo Selección, la plataforma digital ligada a la AFA que lo había llevado al mundial de fútbol tras los cuestionamientos.

Diego García Vilas, presidente del interbloque de Juntos por el Cambio, que agrupa a los aliados del Jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta es uno de los legisladores porteños que igualmente viajaría a Qatar. El legislador integra Confianza Pública, el partido que encabeza la diputada Graciela Ocaña, García Vilas, ya tiene un antecedente futbolero vinculado a viajes internacionales: estuvo en el estadio del Real Madrid en 2018 cuando River Plate derrotó a Boca Juniors en la final de la Copa Libertadores de América, la misma que en aquel entonces gobierno tanto a nivel nacional como local del quien viajó, no se pudo jugar ante la incapacidad de garantizar la seguridad para que el partido se juegue en Buenos Aires u otra parte del país.

ANRed publicó hoy una cobertura sobre como vivieron el partido las trabajadoras y trabajadores de Madygraf, la x-Donnelley, que fue vaciada por su patronal y puesta en funcionamiento por su personal operario que lucha por la expropiación definitiva de la misma. “Ahora también vamos a seguir intercambiando y debatiendo en asamblea y ver como continuar según los tiempos legislativos, porque lo que dicen “los pasillos”, que posiblemente no haya sesiones hasta terminado el mundial, porque varios diputados se irían a Qatar. Esto no está confirmado, pero son rumores que circulan por los pasillos y desde ya generaron y generan todavía más bronca”, comentaba un trabajador con algo e indignación. Casualmente (o no) uno de los legisladores que habrían ido al mundial es Diego García Vilas, el abogado que asesoraba a la patronal de la empresa, en aquel entonces llamada Donnelley, hoy Madygraf. Historias indignantes, que rodean un mundial…. encima con una derrota deportiva., lo menos importante, ya que como acertadamente había advertido Lionel Scaloni «es solo un juego». Las condiciones de vida de la clase trabajadora, no.

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