Por Adrián Moyano

Después de atacar los hogares de Rewkekura, Ñankucheo, Sayweke y sus gentes, tres brigadas del Ejército Argentino confluyeron donde el río Limay nace del Nahuel Huapi.

10 kilómetros al este, levantaron su campamento. Su jefe, el general Villegas, hizo ondear por primera vez la bandera argentina, en el cerro que hoy se conoce con ese apellido. 1881: nunca antes tropas argentinas habían pisado este territorio y nunca antes había prosperado poblado español alguno en estos espacios.

Fue durante la segunda fase de la así llamada Campaña al Desierto, pero recién se consolidó el despojo del territorio mapuche y tehuelche hasta entonces libre, a partir de 1882-1883. De la mano del Ejército llegaron el capitalismo y las instituciones estatales con sus jerarquías, su monopolio de la coerción y su verticalismo.

En las primeras décadas del siglo XX, el otro 2 de abril se festejó en las escuelas de Bariloche: las nietas y los nietos de los sobrevivientes debieron honrar a los asesinos de sus mayores, a la vez que recibían castigos si hablaban mapudungun.

Al mismo tiempo, veían cómo los campos y bosques que durante milenios abrigaron la cultura de sus ancestros, se convertían en mercancías en manos de poderosos. Denme mejor definición de colonialismo…

Fuera ingleses de Malvinas, sí. Pero adiviná la inversión extranjera de qué origen se disparó en la Argentina después de 1880… Adiviná hacia dónde creció el comercio exterior.

Que adivines adónde viajaba periódicamente Roca a recibir agasajos no hace falta, porque está documentado. Honor a los combatientes y caídos en Malvinas, sí.

Pero memoria, verdad y justicia para el pueblo mapuche.

Los weichafe que cayeron entre 1878 y 1885, también estaban enfrentando una usurpación colonial.

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