Por Nicolás Salas, para ANRed

El último documento oficial enviado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la Argentina confirma la hoja de ruta para el gobierno que no es otra que el incremento del ajuste en curso, lo cual queda certificado en restricciones en la moratoria jubilatoria, un fuerte aumento de tarifas, una reducción fiscal del 1,9%, entre otros.

Un punto obligado de los últimos informes del FMI tiene que ver con la asistencia social, sobre la cual plantea una reducción del 0.7% para este 2023 (lo que llaman “simplificar la asistencia social”). Varios fragmentos del texto apuntan a la situación del Potenciar Trabajo (PT), programa que si bien no llega ni al 1% del PBI, se erige como el caballito de batalla simbólico que se utiliza para legitimar el ajuste en curso. ¿Qué dice el informe en cuestión respecto a los programas de empleo?:  

“Mejorar la calidad y la focalización del gasto social sigue siendo una prioridad. Esfuerzos para fortalecer la focalización del programa insignia de empleo social (Potenciar Trabajo) debe continuar. Tras una auditoría reciente, alrededor de 97.000 reclamantes no elegibles fueron suspendidos del programa, mientras que ahora se espera que otros 400,000 beneficiarios vuelvan a ingresar al mercado laboral, y otros 500.000 para volver a matricularse en la escuela”.

En principio cabe preguntarse de dónde sale que 400 mil beneficiarios de planes sociales ingresarían al mercado laboral y por qué esa mención queda atada a las casi 100 mil personas recortadas. Más allá de las especulaciones, el FMI estima que de una u otra forma hay un 30% del PT que se caerá del padrón total (1.268.000 de personas) en un futuro próximo.

Siguiendo la línea del informe, se sostiene: “Mientras tanto, trás una rápida expansión de las asistencia durante la pandemia y los aumentos de precios de los alimentos del año pasado, una evaluación integral de programas de apoyo social (finales de marzo de 2023, SB) está identificando el potencial para reducir el programa superposiciones, incluso limitando los beneficios de asistencia social totales para aquellos que reciben otros beneficios sociales. transferencias iguales o inferiores al salario mínimo para fomentar la entrada en el mercado laboral formal».

Aquí se devela otra forma del ajuste. En diciembre del año pasado, el gobierno nacional tenía listo un decreto que finalmente no salió a la cancha, y que planteaba reducir “gastos” evitando que una persona que percibe un PT, por ejemplo, pueda cobrar la AUH, tarjeta alimentar u otra asistencia social. 

Flores a la obediencia de Tolosa Paz

A lo largo del informe, se destaca  la gestión de la ministra Tolosa Paz al frente del ministerio de Desarrollo Social, ya que se pone en valor “la focalización” de las políticas sociales, el cierre de los ingresos nuevos al programa y se recalca los frutos dados por la validación de datos  por la que se garantizó la caída de casi 100 mil beneficiarios. 

Se habla de que se está trabajando “en la normativa para reducir los posibles desincentivos para reingresar al mercado laboral”lo cual no queda claro a qué se refiere o qué puede implicar. Asimismo, se sostiene las tesis del “plan empalme” aunque no se admite el fracaso total de la iniciativa. 

Por otra parte, se da un respaldo indirecto a la línea impulsada por Emilio Pérsico dentro del gobierno en relación a que se confirma que “la mayor parte de los ahorros de la reducción de transferencias se utilizará para fortalecer el capital humano a través de la entrega de herramientas o financiamiento de polos productivos”, cuestión que era objetada por el propio ministro de Economía, Sergio Massa, quien apuntaba, resolución mediante, a quedarse con dichos fondos (ver “La guerra de los decretos: Pérsico vs. Massa y una disputa por la caja que deja el ajuste”). 

El FMI empezó a ponerle números a lo que entiende debe ser el recorte total del programa, el cual de confirmarse en 400 mil, no necesariamente implica que se haga abruptamente, ya que la línea por el momento es contener socialmente la crisis. En ese contexto, la idea que sobrevuela en el informe pareciera tener más que ver más que ver con la orientación de los Massa y Larretas de recortar el Potenciar Trabajo para condicionar a los movimientos y legitimar ante la clase media el ajuste, a diferencia de la proyectada por Bullrich y “los halcones” que apunta abiertamente a  recortar los planes sociales para desarticular definitivamente a las organizaciones sociales. Debate más, debate menos, el ajuste está en curso con la complacencia de (casi) todos. 

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