Por Mónica Peralta Ramos

Desde tiempos inmemoriales, el ejercicio de la coerción y la búsqueda del consenso han sido mecanismos inherentes a la dinámica de las relaciones de poder que han estructurado la vida social en diversas regiones y culturas del mundo. Sus características esenciales se mantienen hasta el presente: son relaciones asimétricas que florecen en la producción, la apropiación y la distribución de distintos tipos de bienes en los distintos ámbitos de la vida social. Estas relaciones se encarnan en organizaciones, instituciones y relatos que buscan expresar intereses específicos, resolver los conflictos engendrados y reproducir al conjunto social.

La pugna por obtener mayor control y participación en la toma de decisiones ha sido un aspecto ineludible de las asincronías de poder, presentes tanto en las sociedades tribales de los pueblos cazadores y pescadores como en las sociedades agrarias y grandes ciudades-Estado, que se sucedieron en distintas culturas y a lo largo del tiempo. En la Grecia Antigua, esta problemática fue codificada a través de un debate filosófico en torno a las distintas formas de gobierno posibles y al rol de la democracia en la habilitación de la participación del “pueblo” en las decisiones políticas.

Mucho siglos después, el desarrollo del modo de producción capitalista y su impacto sobre las estructuras sociales e instituciones existentes en Europa daría impulso al debate filosófico y político sobre la naturaleza humana, sus tendencias autoritarias, las formas de gobierno y la necesidad de articular un “contrato social” que limite al autoritarismo. Esto derivó en la imposición de límites a los poderes del Estado a través del funcionamiento de instituciones republicanas y democráticas y del voto popular.

Las democracias representativas fueron precedidas por siglos de conflictos, tumultos sociales, guerras y caída de imperios, circunstancias que ponían en cuestión a las formas de gobierno existentes y a su capacidad de representación social. Tiempo después, los ciclos económicos del capitalismo y las diferentes etapas y fases de acumulación del capital fueron impactando en las estructuras políticas existentes en Occidente y en la capacidad de las instituciones democráticas para representar a los excluidos. Así llegamos a los tiempos que corren, en los que el capitalismo global monopólico busca maximizar ganancias en todos los órdenes de la vida social y, concentrando brutalmente el poder, erosiona el funcionamiento de las instituciones democráticas, poniendo en cuestión tanto su legitimidad social como la esencia de los valores que encarnan.

Esta concentración del poder ha dado lugar a una intensificación de los conflictos, al uso creciente de mecanismos coercitivos y al desarrollo de la corrupción y el clientelismo. De este modo, un entramado de organizaciones –más o menos “invisibles” e integradas–, que no dependen del voto popular, se ha enquistado en las esferas administrativas del Estado y en las instituciones democráticas. Buscando perpetuar sus negocios y su poder específico, esta trama mafiosa se reproduce como el cáncer, vaciando de contenido y subvirtiendo los valores, las leyes y la legitimidad de las instituciones democráticas. Su existencia se nutre de los conflictos que germinan tanto entre los que nada tienen y aspiran a tener más como entre las elites que disputan entre sí una mayor cuota del poder político y económico. Paradójicamente, su desarrollo también contribuye a intensificar los conflictos y su creciente impunidad y visibilidad anuncian los tiempos de una ruptura en la dinámica de las relaciones de poder, quiebre que puede derivar tanto en el cambio social como en el caos y la desintegración de la sociedad.

Por estos días, la incipiente implosión del sistema financiero internacional y la guerra en Ucrania contribuyen a exponer la existencia de este entramado corrupto y clientelístico tanto en el centro como en la periferia del mundo capitalista. De ahí la importancia de analizar su existencia y razón de ser para poder construir formas de organización e instituciones que, empoderando de abajo hacia arriba, permitan articular consensos en pos de proyectos de desarrollo nacional que pongan fin al canibalismo social y abran las puertas a un crecimiento económico que realmente beneficie al conjunto de la sociedad.

Crisis financiera y reguladores cautivos

La corrupción puede adoptar distintas formas. Una de ellas es la cooptación que grandes grupos económicos hacen de funcionarios administrativos, imponiendo así sus intereses específicos por encima de los del resto de la sociedad. La actual corrida bancaria en los Estados Unidos ofrece una ventana por la que se filtran conflictos en torno a la aplicación de regulaciones de gran impacto sobre el conjunto de la sociedad.

La debacle de dos bancos, Silicon Valley Bank (SVB) y Signature Bank, y la imposibilidad de liquidar sus tenencias de Letras del Tesoro [1] para enfrentar la súbita demanda de depósitos por parte de sus clientes muestra la fragilidad del sistema financiero norteamericano. La política seguida este año por la Reserva Federal norteamericana para combatir la inflación ha derivado en un rápido aumento de las tasas de interés. Esto devaluó el valor de las Letras del Tesoro que, compradas con anterioridad, forman parte de los activos de muchos bancos. Tales circunstancias ya afectan a 186 bancos y las medidas tomadas la semana pasada por la Reserva [2] no han dado los resultados buscados. El miércoles pasado, J. P. Morgan advirtió que 1.1 billón (trillion) de dólares de depósitos [3] de los bancos “vulnerables” han volado hacia un puñado de grandes bancos [4].

Una debacle que expone la fragilidad del sistema financiero norteamericano.

El peligro de una corrida bancaria también afecta a los bancos pequeños y medianos que, según Goldman, explican un 50% del total de los préstamos para inversiones industriales y comerciales, 45% de los préstamos asignados al consumo y 80% de todos los préstamos inmobiliarios comerciales y residenciales [5]. La quiebra de estos bancos amenaza directamente a la economía real. Sus activos no son fácilmente intercambiables por los que constituyen el plan de salvataje propuesto por la Reserva [6] y no existen fondos disponibles para garantizar su liquidez.

La FDIC (Federal Deposit Insurance Commission), organismo encargado de asegurar los depósitos, tiene un fondo de 125.000 millones (billions) de dólares para cubrir hasta 250.000 dólares de depósitos. Ante la debacle del SVB, la semana pasada dispuso asegurar todos los depósitos del banco, la mayoría de los cuales no tenía seguro alguno. Esta protección otorgada a los depósitos de los “ricos” rompió la legislación vigente y abonó al debate sobre el futuro de los 18 billones (trillions) de dólares de depósitos en el sistema bancario, estén o no garantizados. Ante un comité del Congreso, Janet Yellen, secretaria del Tesoro, sostuvo que cada caso será analizado y la decisión final dependerá de ella y de las máximas autoridades monetarias. Esto incentivó la salida de depósitos. Tras una serie de idas y venidas sobre la garantía de los depósitos, el miércoles pasado, la Reserva anunció una nueva suba de las tasas de interés, llevándola al 5% y el Tesoro aclaró que no está en estudio la garantía de la totalidad de los depósitos bancarios, que las finanzas están bien y que la deuda norteamericana es sostenible aunque ya representa el 109% del PBI. Hacia el viernes, la corrida bancaria derivaba en la mayor fuga de depósitos desde la crisis de 2008, Yellen convocaba de urgencia a una reunión “cerrada” de todos los reguladores y una crisis más seria emergía de las tinieblas.

Desde su inicio, la corrida bancaria norteamericana repercutió inmediatamente sobre las finanzas europeas, complicando aún más la situación del Credit Suisse (CS). Este banco fue absorbido “a la fuerza” por su rival: el UBS, “ayudado” por una inyección de liquidez de más de 200.000 millones (billions) del Banco Central Suizo en un procedimiento contrario a las regulaciones existentes [7]. Sin embargo, esto no cortó la sangría de fondos, que ahora pasó a afectar a otros bancos europeos y especialmente al Deutsche Bank. Detrás de esta crisis emergen dos problemas centrales a la estabilidad del sistema financiero internacional: la deuda con derivados y la deuda “invisible” insertada en las operaciones ejecutadas en el mercado internacional de divisas con swaps y contratos a futuros con monedas.

Se estima que hacia fines de 2021 la deuda con derivados [8] ascendía a 600 billones (trillions) de dólares. Estas transacciones son ejecutadas por “la banca en las sombras”, fuera de toda regulación y con participación de entidades financieras no reguladas y reguladas. De acuerdo con los informes de la autoridad regulatoria OCC (Office of the Comptroller of the Currency), en el tercer trimestre de 2022, el 88.6% de la deuda con derivados en manos de 1.211 bancos y entidades financieras norteamericanas se concentraba en cuatro grandes bancos. Desde la crisis financiera de 2008, se sabe que todos los grandes bancos están estrechamente relacionados a través del endeudamiento con derivados y que gran parte de su actividad se esconde en la penumbra de la banca en las sombras.

Por otra parte, el BIS (Bank for International Settlements) [9] ha manifestado preocupación por una “deuda invisible en dólares”, insertada en los swaps y contratos a futuro del mercado de divisas (FX swaps, forwards, currency swaps). Estos contratos, cuyo colateral son las monedas, generan obligaciones de pagos a futuro que no aparecen ni en los balances contables ni en las estadísticas oficiales. En abril de 2022, estos intercambios diarios ascendían a 5 billones (trillions) de dólares; hacia el mes de diciembre, la deuda “invisible” llegaba a los 80 billones (trillions) de dólares. Este monto excede, según el BIS, el conjunto del stock de dólares, de Letras del Tesoro y de dólares en circulación. La mayor parte de esta deuda es a muy corto plazo y plantea serios problemas de liquidez, ante los cuales se “ha requerido de líneas de swaps (…) rodeadas de niebla y con poca información sobre la distribución geográfica de esta deuda invisible”. Esto explica el apuro de la Reserva Federal norteamericana para facilitar liquidez a las operaciones de swaps de los bancos europeos la semana pasada. Sin embargo, no logró apaciguar los ánimos: continúa la salida de depósitos del CF, cae el precio de las acciones financieras y tambalea el Deutsche Bank.

La corrida bancaria ilumina la existencia de mercados financieros no regulados y dominados por un puñado de grandes bancos protegidos por la Reserva. Muestra también la aplicación selectiva y deficiente de las reglas existentes y la gran vulnerabilidad de los pequeños y medianos bancos vinculados a la economía real. En este contexto, el hecho de que los grandes bancos sean el principal apoyo financiero de los dos partidos políticos, empieza a tener relevancia.

Encrucijada política

Cada día que pasa, la política exterior norteamericana escala el conflicto en Ucrania. Habiendo rechazado la posibilidad de iniciar negociaciones para un cese del fuego con la mediación de China [10], el gobierno anunció un nuevo envío de armamento a Ucrania, que se sumó a la decisión de Inglaterra de enviar munición que contiene uranio depreciado [11]. El gobierno ruso advirtió que ya quedan pocas líneas de contención al conflicto nuclear y que se tomarán medidas adecuadas a la peligrosidad de estas “bombas sucias” [12]. Esto ocurre mientras el avance de las tropas rusas en Ucrania ya no puede ser ocultado por los medios de Occidente. Tampoco pueden borrar el estado calamitoso de las tropas de Ucrania y la incapacidad de la estructura productiva norteamericana y europea para mantener su abastecimiento más allá de los próximos meses.

La semana pasada, los Presidentes de China y Rusia se reunieron por cuatro días en Moscú y firmaron numerosos acuerdos de cooperación que muestran “la llegada de un cambio que no ha ocurrido en 100 años” y que “es dirigido conjuntamente” por los dos países [13]. Vladimir Putin aceptó la mediación China en Ucrania y exaltó el aumento de la cooperación con China, incluyendo el uso del yuan en las transacciones con Asia, África y América Latina. Entrampado en una irracionalidad que conduce a un enfrentamiento nuclear, el gobierno de Joe Biden es también sacudido por tensiones políticas que se intensifican en vísperas de elecciones.

Vladimir Putin y Xi Jinping firmaron numerosos acuerdos de cooperación la semana pasada.

Paralelamente, la candidatura de Donald Trump avanza en las encuestas. Propone iniciar negociaciones con Rusia, “dar la batalla final” contra el “Estado profundo” (Deep state); “eliminar a los burócratas no elegidos por el pueblo” y “terminar con el reinado de la corrupción en Washington DC” [14]. Asimismo, un Comité del Congreso, liderado por republicanos, consiguió nueva información del Archivo Nacional que supuestamente compromete a Biden en el tráfico de influencias [15].

Cuarenta y siete años

Multitudes conmemoraron los 47 años transcurridos desde el golpe de Estado de 1976, inicio de la dictadura que costó la vida de 30.000 compañerxs desaparecidxs. No murieron en vano. Sin embargo, algunos de los objetivos perseguidos por ese entonces han sido cubiertos por el manto del olvido. En esos tiempos, la lucha contra la corrupción y las “burocracias” que controlaban a los sindicatos y a los partidos políticos ocupaba el centro del escenario político. Las puebladas, las huelgas y manifestaciones y la intervención de Juan Domingo Perón para “erradicar” a los “revoltosos” insertados en el peronismo y en los sindicatos no fueron suficientes para acallar críticas que iban al corazón de los conflictos. El paso siguiente fue la conformación de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA), prolegómeno del Terrorismo de Estado. En paralelo, la entidad empresarial que históricamente representó a las empresas pequeñas y medianas de capital nacional fue absorbida por las grandes corporaciones y se desencadenó una inflación que puso al gobierno peronista contra las cuerdas. Así, ese periodo fue sacudido por fenómenos que hoy corroen a la República: la inexistencia de un empresariado capaz de proponer un modelo de desarrollo nacional y una dirigencia confusa que se deja manipular por sus tradicionales enemigos.

Desde ese entonces, ningún gobierno democrático intentó cambiar una matriz productiva que reproducía el poder económico y político de los monopolios y todos fueron desestabilizados con inflación y corridas cambiarias. Estos gobiernos también ignoraron la necesidad de empoderar, de abajo hacia arriba, democratizando la toma de decisiones en sindicatos y partidos políticos. Esto contribuyó al disciplinamiento de una dirigencia política y sindical que muchas veces danza al ritmo que le imponen los desconocidos de siempre. También alimentó la reproducción de una democracia en la que, entre otras aberraciones, se inventan causas para proscribir y mantener a dirigentes políticos encarcelados por tiempo indeterminado, se construye un relato de odio basado en fake news y se practica el lawfare contra la Vicepresidenta y principal dirigente política del país.

Hoy, en los albores de una crisis financiera internacional de enorme magnitud, el país está cada vez más atado al FMI, cuyas recetas aumentan la desestabilización política y económica. De nada vale la quema de reservas para parar a la corrida cambiaria, ni los acuerdos voluntarios de precios que se rompen impunemente, ni el “roleo” de la deuda con privados para estirar plazos mientras contienen cláusulas que les permite vender los nuevos bonos cuando se les cante. Tampoco servirá la descapitalización de los organismos públicos, privatizando su deuda en dólares y aumentando el endeudamiento externo. Todo esto tiende a indicar que el descontrol está a la vuelta de la esquina. En vez de rosquear para futuros cargos políticos, habría que prepararse para el cimbronazo que la implosión de las finanzas internacionales producirá en el país. Ello implica movilizar de abajo hacia arriba tras un plan que permita “vivir con lo nuestro”, anclando nuestra moneda en nuestros recursos y buscando la desdolarización de nuestras transacciones comerciales y financieras. Si bien el camino es largo, algún día habrá que empezar a transitarlo. Esto último cambiará la actual relación de fuerzas y brindará esperanzas a un pueblo extenuado frente a tanta miseria.

Notas:

[1] Paradójicamente, son considerados el activo financiero más seguro.

[2] Analizadas en la última nota. Entre ellas, la adopción del Bank Term Funding Program (BTFP), que ofrecerá préstamos de hasta un año de duración a instituciones financieras que tienen Letras del Tesoro y otros activos financieros. Estos serán “valuados a la par” (sin contar la devaluación) y servirán de colateral del préstamo.

[3] zerohedge.com, 22/03/2023.

[4] Entre los que se incluye el propio J.P. Morgan Chase. Esto ocurre porque la Reserva los considera “demasiado grandes para quebrar”. Este tratamiento preferencial se inició con la crisis financiera de 2008.

[5] zerohedge.com, 17/03/2023.

[6] Ver nota 2.

[7] Rabobank en zerohedge.com, 24/03/2023.

[8] Los derivados fueron definidos en 2002 por Warren Buffett, legendario inversor norteamericano, como “un arma de exterminio masivo”. Son artefactos financieros complejos, cuyo valor nocional deriva del valor de los múltiples activos financieros que los constituyen, entre otros: Letras del Tesoro, monedas, commodities, etc. Son vendidos y comprados como apuestas o seguros de riesgo que se pasa a la contraparte, pero si esta quiebra, el riesgo es generalizado. Como en las carreras de caballos, los jugadores pueden apostar aunque no posean el activo, de ahí la magnitud del mercado. Las entidades involucradas en este casino generalmente apuestan a ambos lados del mostrador, y están íntegramente interrelacionadas, por lo que el sistema puede caer como un castillo de naipes. Los derivados han sido creados por la “banca en las sombras”, un grupo de entidades financieras que facilitan la creación de crédito y no son sujetas a control regulatorio. Este sistema también incluye las actividades no reguladas de instituciones reguladas.

[9] El banco central de los bancos centrales del mundo.

[10] zerohege.com, 17, 20 y 22/03/2023.

[11] Cuyo uso ha sido prohibido por organismos internacionales porque causa envenenamiento y depuración tóxica del medio ambiente que dura por muy largo tiempo. zerohedge.com, 21/03/2023.

[12] Ídem.

[13] Xi Jinping en zerohedge.com, 22/03/2023.

[14] zerohedge.com, 14, 15 y 23/03/2023.

[15] El comité investiga la supuesta participación de Biden en negociados con Ucrania y China cuando era Vicepresidente. zerohedge.com, 24/03/2023.

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