Por Christian Masello

Para el werken (vocero) de la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro, Orlando Carriqueo, “que el juicio por la muerte de Rafael Nahuel no se haga en Bariloche tiene la clara intención de no tener que soportar las movilizaciones que se producirán en la ciudad”.

Cabe recordar que el joven, de veintidós años, murió en Villa Mascardi el 25 de noviembre de 2017 durante un operativo del grupo Albatros, perteneciente a Prefectura Nacional.

Este año se determinó que el juicio se realice en General Roca a partir del 14 de agosto, más allá de los reclamos de diversas agrupaciones que creen que debería llevarse a cabo en Bariloche.

Carriqueo, asimismo, resalta la demora en llegar a esta instancia y lo que eso implica: “Seis años después, con pericias que nacieron para embarrar la cancha, nos dejan en una desventaja para conocer la verdad”, señala.

Así, indica que “hubo decisiones políticas que llevaron a esto”, ante lo que reflexiona: “Eso va a poner en tela de juicio el resultado, sea cual fuere, lo que es grave”.

“Cuando el Estado intenta ocultar un crimen es terrorismo de Estado. Pueden buscarle otro nombre más ligado a la democracia, pero la verdad es que se trata de un crimen de Estado”, manifiesta.

Ante el panorama que plantea, expresa: “Espero que encuentren responsables, pero la carátula nos dice que marchamos hacia una puesta en escena a la que la Justicia nos tiene acostumbrados, sobre todo la federal. Se habla de ‘exceso en la legítima defensa’ solo por el hecho de que la Prefectura dijo que fue atacada con armas, cosa que nunca se probó, versión reforzada por quien era ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que sostuvo que a lo que decía la Prefectura le daba carácter de verdad y ahí se terminaba la situación”.  

De esa manera, afirma: “Ese asesinato fue parte de la política de Estado, ponerlo en términos de enfrentamiento nos aleja de la verdad”.

–¿Qué sería lo mejor que podría ocurrir durante el juicio?

–Que alguno de los que asesinaron se arrepintiese y contara realmente lo que pasó.

–¿Cree que hubo una orden directa de ir a matar? Desde el Ministerio de Seguridad, me refiero.

–Como se hace en estos casos, la orden no es que haya figurado en un papel, pero las fuerzas de seguridad, después de la dictadura militar, no cambiaron en nada, son las construidas y adiestradas por oficiales de aquel entonces. Creo que se mandó a matar a un mapuche, no por casualidad estaban ahí personajes cercanos a quien era ministra. Ya habían hecho lo de Santiago Maldonado y acá se trataba de matar a un mapuche, cualquiera fuera la circunstancia.

–Considera entonces que…

–Patricia Bullrich o alguien cercano a ella impartió un mandato verbal. Es decir, Bullrich dio la orden de ir a matar un mapuche.

–¿Pero cuál sería la intención de hacer algo así?

–Romper con los reclamos territoriales del pueblo mapuche. Aleccionar. Bullrich nunca fue de andar con medias tintas. Lo ha demostrado claramente. Por ejemplo, cuando dijo: “No voy a tirar a ningún gendarme por la ventana”. Y hoy refuerza su discurso antimapuche en el PRO, un partido antidemocrático que no debería tener la oportunidad de ser partícipe de elecciones.

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