Entrevista: Natacha Bianchi/Matías Bregante/Rodrigo Ferreiro. 

Redacción: Nicolás Rosales. 

Edición: Fernando Tebele. 

—Sabemos que este tipo de fechas siempre son complejas para las familias y que es una semana difícil. Por eso te agradecemos aún más estar al aire, ¿ cómo estuviste estos días?

—En familia. Me refugio en los míos, mi vida está en pausa. Lo digo siempre. Mi vida está en pausa desde el 15 de agosto de 2020 cuando encontré el cuerpo de mi hijo. Pero siempre me refugio en los míos, en los sinceros, en los que sé que están, que van a estar, en los que me ven que se caen las lágrimas y no me preguntan por qué, en los que van y te abrazan.

Entonces estoy muy refugiada en eso. Hoy es el cumpleaños de Facundo. Son fechas que nos duelen muchísimo porque no está. No me puedo quejar. Para esta fecha ya debería estar correteando a mi hijo para ver qué carajo quería que le regale para su cumpleaños. Porque lo mío ha sido estar toda su vida sin perseguirlos para ver que querían. Cada año me salía con una locura distinta y no era muy distinto a sus hermanos. Yo en esta época, en vez de estar llorando, tendría que estar correteando a mi hijo para ver qué quería para su cumpleaños, y no lo puedo hacer, eso me da mucha impotencia. Me da mucha tristeza, me da mucha rabia. Mucha bronca de que sus asesinos estén sueltos por ahí gozando de un sueldo que les paga el Estado y que les pagamos nosotros. Cuando hablo de Estado me refiero a nosotros, porque con nuestros impuestos pagamos esos sueldos de personas asesinas que también son padres y que en ningún momento se pusieron en los zapatos de una mamá.

—Han pasado más de dos años de su desaparición. Estuvo más de 100 días desaparecido. ¿Qué ha pasado judicialmente en el medio? Y políticamente también…

—Judicialmente, de todo. Hoy tenemos la certeza de que la Policía estuvo involucrada en su desaparición. Hoy tenemos la certeza de que a Facu lo desapareció y lo mató la policía bonaerense de Villarino. Pero en el medio hubo de todo. La salida del fiscal Ulpiano Martínez. Hay que recordar muchas veces que se retiró alegando violencia moral. Más inmoral que él, no existe. Después tuvimos que apelar a Casación para poder sacar a la jueza. La gente de Casación nos dio un juicio muy favorable, donde ellos mismos nos están diciendo que la jueza no pareció imparcial nunca, sino que tampoco intentó serlo, que ni siquiera disimuló por no hacerlo. Era la mejor abogada que tenían los policías. Todo esto nos fue retrasando el periodo de la etapa probatoria con tantos cambios.

Llegamos al segundo aniversario de la aparición del cuerpo de Facu y jura uno de nuestros fiscales al que realmente yo le había depositado toda mi confianza, una persona íntegra, honesta y que estaba todo el tiempo comunicado con las dos querellas, no solo con la querella familiar, como dice el doctor Andres Heim, que hoy es juez (de Pehuajó). Hoy  ponen a otro fiscal (Alberto Gentili), que lo conocí ayer. Me hubiera gustado conocerlo presencialmente, mirarlo a la cara a ver con qué intenciones llegaba y que tenía para aportar a la causa. Pero lamentablemente sus tiempos no son los míos. Y bueno, ellos tienen otras obligaciones. También recuerdo que los fiscales están pagados por el Estado y nosotros que tenemos que hacer muchísimo sacrificio, muchísimo, muchísimo para poder llegar. Yo me muevo de acá a la fiscalía y son 120 kilómetros de ida, 120 kilómetros de vuelta, con lo que eso conlleva. Es muchísimo sacrificio que hacemos. No nos quejamos, ellos sí, porque no tienen tiempo. Lamentablemente estoy así, en un impasse, no aguantar nada a nadie, ni siquiera a los fiscales que me digan que esto no y esto no.

Y ahora esperar a ver cómo se sigue con este nuevo fiscal de la Procuraduría con lo eso significa. Y tendré que mirarlo a los ojos, como he hecho con cada uno de los que están en la causa de mi hijo, para saber y poder decirles si es confiable. Le hemos dado la bienvenida y nos hemos puesto a disposición de él, porque me parece que trabajar en conjunto es lo ideal. Me gustaría que todo fuera más rápido y podamos ya terminar este año con todas las medidas probatorias. Poder pedir la detención e imputación de por lo menos cuatro policías implicados en la muerte de Facundo.

—En este último año, ¿ha habido alguna respuesta del poder político, algún acercamiento, alguna línea, o algún tipo de intención de acompañarlos en el proceso judicial?

—Ninguno, absolutamente ninguno. Es más, estos años de etapa probatoria hemos lidiado con muchas cosas. Inclusive hemos tenido que tomar parte en otra causa, donde se juzga a personas narcotraficantes. Nos habían involucrado con una de las protagonistas de esta causa donde los testigos se han presentado automáticamente. Otros se han presentado por voluntad propia y porque al ver el nombre de Facundo se presentaron, buscaron la forma de poder ingresar, poder declarar y lo único que han declarado es que todo lo que lo que dice ahí son mentiras, que la chica ala que asocian con Facundo como su novia, no lo conocía ni de vista, ni de cerca, ni de nada. Lo conoció únicamente viendo la televisión y sabiendo quién era Facundo; su madre, que está presa declaró exactamente lo mismo. Lo que nos quieren involucrar es la Policía Bonaerense. Dimos por tierra eso para que coincida con los dichos policiales, los dichos de Berni, inclusive los dichos del intendente de Villarino. Mirá todo lo que hemos tenido que pelear y llevar adelante para poder quedar hoy, como única hipótesis firme, la desaparición forzada seguida de muerte. Seguido a eso todo lo que nos fue pasando durante estos dos años. El acompañamiento, ninguno.

Y en estos días me preguntaron mucho qué pasó ese 15 de Agosto. Ese 15 de agosto, donde el morbo del fiscal Ulpiano Martínez, que como se sabe, fue denuciado por las Madres de Plaza de Mayo, con las Abuelas. Ese señor tuvo el morbo de no dejarme acercar a mi hijo. Pero no solo eso, yo pedía a gritos, les juro, pedía a gritos esa noche poder hablar con el pescador que encontró el cuerpo de mi hijo. Y esa noche nos pasamos viajando desde Pedro Luro hasta el Cangrejal donde encontré el cuerpo de mi hijo. Nos pasan mal la ubicación, este UlpianoMartínez nos pasa mal la ubicación. Con Luciano Péretto nos caímos al mar. No es broma, nos caímos al mar. El mar se estaba llevando la camioneta. Entonces mandan gente de la Policía Federal porque no dejaban que Leandro Aparicio entrara a donde nosotros estábamos, no lo dejaban que nos auxiliara, no dejaban pasar a nadie. Y fue la Policía Federal y me buscó a mi sola. Luciano quedó ahí con la camioneta. Había un chico sentado al lado mío, muy grande ese chico, muy alto y una espalda muy ancha. No lo voy a olvidar nunca, con una campera de la Policía Federal. Y lo sentaron al lado mío, yo les pedía por favor que me lleven con la persona que había encontrado el cuerpo de mi hijo. Y este mismo chico, después de dos años se presenta, me llama y nos encontramos en una pericia. Era el mismo chico, el morbo de esta gente de no decirme es él, no le quería hacer nada. Yo simplemente le quería preguntar en qué estado, cómo había encontrado él a mi hijo, cómo había pasado. Muchas cosas se hubieran evitado, me hubieran dejado hablar con ese chico esta noche, pero el morbo de esta gente, tan grande, que lo sentaron al lado mío pegando cerca al cuerpo de mi hijo, o sea, con la policía. Y lo apartaron y el chico desapareció. Bueno, para mí era uno más de ellos porque estaba vestido igual. El morbo fue muy grande. Después de dos años nos enteramos que mi hijo no tenía todas las partes de su cuerpo, le faltaban los brazos, faltaban partes de su cuerpo, ¿que hicieron esta noche con el cuerpo de mi hijo?Son las respuestas que tiene que dar el fiscal Santiago Ulpiano Martínez y no ha sucedido eso. Tuve que ver como él mismo hablaba con Berni por teléfono en esa noche de las zapatillas, porque este chico fue quien la encontró y le marcó al fiscal Ulpiano Martínez, que era idéntica a la foto de la zaatillo de Facu. Aun así el fiscal y la gente de la Policía Federal hicieron un cerco perimetral tres metros más acá de donde estaba la zapatilla. Al otro día, recorriendo, encontramos la zapatilla nosotros y enseguida dimos las alertas, no la tocamos. Esta zapatilla tiene un ADN femenino, un ADN que no coincide con ninguna de las mujeres que estuvimos en el cangrejal ese día. La zapatilla estaba como recién puesta, el ADN es fresco. O sea que las personas tocaron esta zapatilla. Es muy morboso lo que hicieron con él.

Las agresiones que tuvimos que aguantar tanto Luciano Peretto, Leandro Aparicio y yo estábamos esa noche. Y es algo que no voy a olvidar nunca. Por eso le digo, cómo trataban el cuerpo de mi hijo tirado como si no valiera nada. Ya no valía para ese fiscal.

—¿Cómo está caratulada la causa? Y, por otro lado, ni bien se hizo ese peritaje muchos periodistas salieron a decir: “Bueno, al final fue un accidente, se ahogó en un cangrejal, en un lugar donde hay dos milímetros de agua”. ¿Seguís recibiendo algún tipo de interpelación por algunos medios con respecto a eso?

—La causa está caratulada la desaparición forzada seguida de muerte. Y todavía sigo escuchando este tipo de cosas, más allá de haber contado y haberles contado a la prensa que la ropa de Facundo apareció en la mochila. Que sabemos que no se ahogó por sus propios medios. Sabemos que sufrió, murió de asfixia por sumersión. Lo que la jueza hizo fue, de todo lo que decía esa autopsia, fue agarrar ciertas partes y darle pie a estos periodistas para decir eso. Pero en realidad lo que dice la autopsia es muchísimo más. Y nos costó tiempo también poder acceder a la autopsia porque no nos dieron los resultados de la autopsia completa. Y si, todavía seguimos teniendo agresiones, no solamente hacia la familia, los amigos, los abogados, también hacia los peritos. Es como que cierto sector político no quiere que se sepa la verdad y está tratando de imponerse, pero se la estamos ganando y de una forma exagerada diría yo, se la estamos ganando otro punto, sabiendo la verdad y peleando siempre con la verdad y con las pruebas, siempre por delante. Hasta el día de hoy. Hay muchas personas que no han pedido disculpas, como es el señor (Pablo) Duggan y las distintas amenazas que le realizó a Leandro Aparicio. Y tenemos las pruebas.

—Lo que se montó en la televisión, estando Facundo todavía desaparecido, fue realmente criminal…

—Sí, es así, y seguimos peleando con las pruebas. Cuando la gente de Gendarmería entrega las pruebas, yo no te puedo explicar cómo me sentí. Han sido solo golpes y golpes. Cada avance que mis abogados festejan, decir tenemos la certeza de que a Facundo le pasó esto. Enterarme de los resultados de la ropa de Facundo por parte de la gente de Gendarmería fue uno de los golpes más duro que recibí, más allá de encontrar su cuerpo;  enterarse que el cuerpo en la ropa tenía laceraciones, tenía quemaduras, tenía cortes y a lo que los expertos aducen que se hizo con el cuerpo adentro. O sea, en plena democracia, a mi hijo le torturaron en plena democracia. A mi hijo, que peleaba por los derechos humanos, estaba en Jóvenes y Memoria que salió a reclamar con alma y vida por la aparición de Santiago Maldonado. A mi hijo lo torturaron, lo desaparecieron y lo mataron. Fue terrible enterarme de eso.

Me costó muchas semanas recuperarme de este golpe tan duro de saber que no sé cuántas cosas más le habrán hecho. Lo torturaron y eso no lo voy a perdonar nunca. Yo les dije que van a pagar cada una de el sufrimiento que le hicieron sentir a mi hijo y lo van a pagar con cárcel. Yo no sé de odio, no sabía odiar. La gente me enseñó a odiar, me enseñó que no existen policías buenos y policías malos. Existen los que matan y existen los que se callan.

Fuente: La Retaguardia

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